
Vigilia, libro de Daniel Arias
Por Silvia Rodriguez Ares
¿Dónde se asientan los poemas cuando nacen? ¿Y antes de nacer? ¿En la mente?¿En el alma, como creen los amantes de lo incorpóreo? ¿En la memoria? ¿En la piedra blanda que tenemos por corazón?
Dondequiera que sea, estos poemas estaban allí mientras el poeta escribía “vigilia”, palabra que da título al texto y con ese vocablo echa a rodar la maquinaria del lenguaje y sus extraordinarias potencias.
Tenemos aquí un texto abierto, tal como los ojos en la vigilia, al cual nos acercamos los lectores, primero con sigilo, en silencio, alertas ante lo que pueda aparecer.
Soy una lectora curiosa, me gusta hacerle preguntas al texto, a este objeto que se ofrece vivo página a página.
1- Lo primero que quiero saber es qué se propone, qué desea este ser de lenguaje. Y encuentro una desiderata en la página 169, allí me quedo y comparto la primera estrofa del poema:
Ser como el agua que sueña en colores,
Ser como el agua que sueña en colores,
la que lleva todos los espacios azules,
la que vuela y delira y nunca se rompe,
la que fluye apacible en la tarde,
la que llueve pájaros y viento elástico,
la que vence el tiempo y yace redonda
y suave en la arena crepuscular.
2- Luego me pregunto de qué, o más específicamente, de quiénes nos habla el poemario. Y allí aparecen los obreros, el hombre apagado al costado de la máquina, el pueblo, los hombres pequeños bajo un techo de sombras. Y, entre estos personajes, encontramos los rostros queridos, familiares, ausentes y presentes: Mario, en la puerta del invierno, la madre que descansa, el padre que llega a las siete, las mujeres de la familia que ríen y son todo, los hijos que tienen que resistir y crecer fuertes, la amada esposa Beatriz que se aleja esbelta como un sol vespertino.
Sujetos ausentes y presentes, todos ellos vivos en el fluir del lenguaje.
3- Como tercera pregunta me interpela el espacio, ¿dónde se despliegan estos poemas, que no tienen título, pero sí fecha?
Y encuentro la fábrica, los montes oscuros del trabajo, las cadenas forjadas de acero, la fragua, el martillo, la máquina enorme.
Los poemas también viven en la casa, una casa poblada de cosas bellas, una casa que habla cuando está sola, a pesar de la noche, en vigilia. La vieja casa de los ausentes.
Por último, siguiendo el instinto del asombro lector, me detengo en el diseño, en la forma de los poemas (ya podrán apreciarlo cuando tengan el libro en sus manos), la disposición escalonada y a veces simétrica de los versos. Los dibujos geométricos, para nada caprichosos, como si el poeta intentara atrapar el sentido y moldearlo cual un orfebre trabaja su pieza única, repetida en sus múltiples versiones, reflejada en los ojos insomnes de algún dios, exhibida ante nosotros, pequeñas criaturas terrestres.
Saludo esta “vigilia” de Daniel Arias con el ánimo festivo que siempre nos contagia la maquinaria del lenguaje, su fragor y su incesante potencia.
Silvia Rodríguez Ares
21/3/2026
Para conocer más sobre el autor:
Daniel Arias nació en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1949. Integrante fundador de “EL CIRCULO DE LOS POETAS” desde el año 1970 a 1974. Integrante fundador del taller literario “ALMAFUERTE” junto a los poetas Daniel Cejas y Beatriz Arias desde los años 1974 a 1979. Coordinador del café literario “El Circulo”. Conduce el programa de radio “El Circulo”. Participación asidua y lectura de poemas en cafés literarios y centros de cultura. Jurado en concursos organizados en la Ciudad Autónoma de Bs.As.
Finalista del concurso de poesía “Valle de Elqui” organizado por el Centro Cultural Chileno Gabriela Mistral y patrocinado por la Embajada de Chile en el año 2004. Primer premio concurso “Duilio Ferraro” organizado por la Asociación Dante Alighieri y la editorial Vinciguerra en el año 2008.

Nació en Mar del Plata el 17 de diciembre de 1963; reside en Buenos Aires, en el barrio de Almagro. Cursó la carrera de Letras en la UBA y obtuvo los títulos de Licenciada y Profesora.Asistió a los talleres literarios de Marta Nos, Diana Bellessi, Alicia Steimberg. Realizó seminarios de guión con Jorge Maestro, de teatro y narración oral con Jorge Sáiz. En la actualidad, participa del taller de poesía coordinado por Natalia Litvinova y Javier Galarza.Se desempeña como docente de Lengua y Literatura en escuelas públicas de Enseñanza Media en CABA.Sus cuentos y poemas han sido publicados en diversos medios gráficos, en espacios virtuales y en antologías. Ha publicado dos libros de poesía: Cristales de la noche (Ediciones Muestrario, 2010) y Mujeres que se van (Sello Editorial El Ojo del Mármol, 2017).
Poesía, cine y actualidad.


