
Poemas de Estefanía Herrera
Breves comentarios biográficos
Antes de compartir los poemas de Estefanía Herrera, vamos a recorrer algunos datos de su biografía que son de vital importancia. Nuestra autora es Profesora en Letras. Trabaja como profesora e investigadora en la Universidad Nacional de Catamarca. Además, en la actualidad, cursa la Maestría en Estudios literarios de Frontera en la Universidad Nacional de Jujuy.
En 2021 publicó Desnuda, su primer poemario con Puerta Roja Ediciones. Y en 2024 Diestra con El Guadal Editora. Varios de sus poemas y relatos han sido incluidos en antologías nacionales. Ganó dos veces la Beca creación del FNA por su proyecto “Escribir la muerte”. También recibió el Premio Mi Capital Cultura en 2025. Fue jurado de distintos concursos literarios tanto provinciales como nacionales.
Una pregunta
¿Qué es la poesía para vos?
La poesía, para mí, es un pulso vital que late por debajo de las palabras; una forma de mirar y de percibir el mundo con otra piel. La poesía muchas veces me ha salvado, por eso me encanta un verso de mi amigo Víctor Aybar donde dice que el poema “es una curita al alma” y es que justamente la poesía, creo, toca justo ahí donde algo nos duele o nos maravilla o donde algo espera ser nombrado.
Los poemas
Poemas del libro Desnuda
Sección I
I
Desnúdese, por favor
Desnúdese de los temores y las dudas,
de los domingos monótonos,
de las máscaras y de los amaneceres intrascendentes.
¡Por favor, desnúdese!
Despójese de la lluvia sin aroma,
de la primavera insulsa,
del desamparo y de los atardeceres cobardes.
Desnúdese, por favor, que aquí lo espero
desnuda.
II
“agnosco ueteris uestigia flammae”
Reconozco las huellas de una vieja llama
Virgilio
Como la reina al recibir al Niño en su regazo,
ardo y vibro.
Ardo por la sed con la que me acechás,
vibro ante la fiebre cabalgando por las venas.
Como un héroe te erguís sobre mi piel
en la batalla infinita de los cuerpos.
Frenético, arrebatás mis últimas bocanadas.
Serena, te ofrezco dulces escalofríos.
Y así, entre libaciones y secretos,
vas bebiendo el furor
que habita entre mis muslos.
III
Los dedos deshilachan la voracidad de la noche.
Los hilos refulgentes convocan las hebras verdes
del deseo.
La luna entrelaza los cuerpos
tejiéndonos y destejiéndonos
en el goce.
Enhebrados nuestros sexos,
somos urdimbre,
hecha carne.
Sección II
II
Ya no espero, amor, ya no.
Tu boca lejos de mis senos,
mi mano abandonando tu sexo.
Emigro de vos y el olvido es mi música.
Esta desnudez es mía, sólo mía
y tu cobardía no puede herirme.
Te escribo el silencio y soy libre.
Selección del libro Diestra
Escribo con las manos de aquella que dejó de tejer quimeras
con las manos de mi madre
que me enseñó a amar el verde y a temer a los sapos
que también parecen pájaros en el aire aunque no amasen pan
Las manos con las que escribo
tienen olor a médano a tiza y a rosario de las ocho
son las manos arrugadas de esa abuela que me enseñó a tejer lana y palabra
son también las manos blancas blanquísimas
de esa otra abuela que lavó ropa y fregó pobreza
Manos estas que escriben
con las cicatrices del niño trabajador que fue mi padre y con las de mi niña, sin padre
Son éstas, mis manos,
las que eligen seguir escribiendo y sangrando irreverencias
son las que se desnudaron
para rozar un verde que ya no teme
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No toqués el enchufe, repetía mi madre
No toqués el fuego, mi padre.
Algunas noches transmutaba una vieja canción:
qué tristes manitos que tengo yo
chuequitas y feitas que dios me dio
que dios ¿me dio?, ¿qué dios me dio?
Algunas noches siento
cómo mis manos ya no logran enderezarse
cómo el miedo se cuela entre ellas y con su cauce las desvía,
y es que
toqué otros enchufes, mamá
toqué otros fuegos, papá.
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a esas mujeres les brotaban escarchas en los ojos
y la esperanza jugaba a ser blanca para cubrirles los cabellos
caminaron la memoria
buscando y buscando y buscando
siempre en gerundio
a pesar de los años
porque una madre jamás se cansa
cuando las manos de sus hijos, desaparecen
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Si tu mano trotamundos
volviera a trazar alguna geografía
se encontrarían con las mías
mano a contramano
doble mano que bifurca este deseo
de sabernos siempre eternos
desmenuzándonos la piel
como leones hambrientos
hipodermis
dermis
y epidermis
rasgando cada capa
hasta el infinito
FE DE ERRATAS: En la versión de Espías Rusos para celulares, los poemas pueden no responder a su forma original.
Para conocer más sobre la autora:
Estefanía Herrera Es Profesora en Letras y Analista en Relaciones Públicas e Institucionales. Trabaja como profesora e investigadora en la Universidad Nacional de Catamarca. Actualmente cursa la Maestría en Estudios literarios de Frontera en la UNJU.
En 2021 publicó Desnuda, su primer poemario con Puerta Roja Ediciones. Y en 2024 Diestra con El Guadal Editora. Varios de sus poemas y relatos han sido incluidos en antologías nacionales. Ganó dos veces la Beca creación del FNA por su proyecto “Escribir la muerte”. También recibió el Premio Mi Capital Cultura en 2025. Fue jurado de distintos concursos literarios tanto provinciales como nacionales. Es colaboradora en la Revista cultural El Ganso Negro y llevó a cabo varias presentaciones de libros tanto en la Provincia como en la región.
Poesía, cine y actualidad.


