
Poemas de Rita Gonzalez Hesaynes
Breves comentarios biográficos
Antes de compartir los poemas de Rita Gonzalez Hesaynes, una de las poetas más relevantes de argentina de los últimos tiempos, haremos un breve recorrido por algunos aspectos fundamentales de su biografía. Hablamos de una poeta, performer, traductora y gestora cultural argentina nacida en el año 1984. Es licenciada en letras por la Universidad de Buenos Aires.
La autora lleva publicados cuatro libros: “¡Oh mitocondria!” (2015, añosluz editora), “En la gran existencia” (2017, añosluz editora), “neuro:mantra” (2018, ediciones Abend), “Elfo corporativo” (2021, Promesa Editorial). También publicó las siguientes plaquetas: “La Belle Époque” (2017, Difusión A/terna) y “Una intensa hierba” (en “La caja negra”, 2017, No es como una rubia en el avión)
Entrevista rusa: dos preguntas
¿Qué es la poesía para vos?
Hoy, que me levanté enroscada, pienso que la poesía es el acto primario de la capacidad lingüística, previo a la significación. Antes de que un grupo humano incorpore el significado convencional de una palabra o expresión, esa expresión es traída a la existencia en forma de poesía. Poesía es la manifestación que precede al signo y también el género literario centrado en esa manifestación, que a la vez imagina y explora lo imaginado sin propósito superior que esa exploración.
¿Nos contarías algo acerca de tu proceso creativo?
Al pensar a la poesía como ese acto de “traer a la existencia”, una especie de espiritismo verbal, mi proceso creativo es fundamentalmente el del médium: me dejo atravesar por emociones, imágenes y procesos, algunos conscientes y otros no tanto, hasta que, si la Fortuna lo permite, las palabras fluyen mientras las escribo y texto toma forma sin que yo tenga un control completo sobre él. Lo dejo quieto un tiempo hasta volver a él con una disposición ya diferente, la de la corrección, la poda y la reescritura. Leerlo en voz alta. Releerlo a lo largo de varios días y con distintos ánimos. Algunos textos me exigen varias reescrituras y maduraciones, otros parecen prácticamente listos desde su borrador, muchos otros son olvidados durante años esperando su momento o incluso descartados.
Recorrido poético
De “¡oh mitocondria!“, añosluz editora, 2015
En savia y sangre
Entre las cosas del mundo que me dieron pelea
está la planta extraña que logré cultivar
en esa casa al borde del barranco
que brotó de los riscos y me cantó demonios
y criaturas sublimes y yo entré en una fiebre
como de sombra y muerte
que me despedazaba las entrañas
y el polen de sus flores se acercó
para cuidar mi sueño
como si fuera la única lámpara de vida
pendiendo de los aires
y me alcanzaron tallos despiadados
que me arrojaron al borde del barranco
y tallos de dulzura
que me sostuvieron al borde del barranco
y contemplé de cerca
la sonrisa pacífica del pozo que da al mar
Contra el verdor, la carne
contra el músculo, tronco
Largo tiempo luchamos
en un acto de amor
Largó tiempo me habló de sus ancestros
y percibí en su risa un gesto familiar
y detrás vi el colmillo
el linaje de bestias
que escaparon un día del abismo
separadas
e inventaron el canto
para hablar con el mar que habita
en savia y sangre
Entre las cosas del mundo que me dieron cobijo
está esa planta ciega y obcecada
que añora la caricia de las aguas primarias
y crece, crece, crece
en nuestra casa al borde del barranco
De “La Belle Époque” (plaquette), difusión A/terna, 2017
La orquídea del imperio
“Good fences make good neighbors.“
Robert Frost – “Mending Wall”
En voz alta dijeron Coronel Turner,
felicitaciones por su nombramiento.
A defender, ahora, nuestros intereses
en el Índico. Me palmearon la espalda,
me prometieron gloria y me enviaron a los continentes terminales
donde la niebla asfixia con sus grises tentáculos
y los hombres son almorzados por las bestias
y las bestias son devoradas por los hombres.
Las batallas caldearon nuestros huesos
con la misma presteza con que los astillaron
en forma de herramientas y muñecos de plomo
Arriesgué a los mejores padres del imperio,
a los mercenarios más leales, a los peones,
a cambio de un recuerdo digno de los mármoles
Pisamos la emboscada como rinocerontes
Huimos hacia la selva dejando atrás los puentes
Dinamítenlos, me escuché gritar a la distancia
Inhabilitemos sus comunicaciones,
sembremos plutonio en sus jardines,
enviémosles a sus esposas en fascículos.
Nada quedó sin intentarse. Algunos desaparecieron
bajo la luna nueva. Otros fueron tragados por las aguas
y los juncos perversos. Fui traicionado
por mi segundo al mando y varios capitanes.
Unos y otros fuimos diezmados por la inundación,
debilitados por los mosquitos y las sanguijuelas,
molidos por la fiebre, aturdidos de sol.
Los vivos sólo queríamos enterrar a los muertos
o acaso una avioneta (pero sólo en voz baja),
los más hambrientos experimentaron con sus semejantes
(ese mes se expidieron sendas condecoraciones),
algunos perturbados sonreían y limpiaban sus armas.
Década tras década me han atormentado los zumbidos,
las palabras de aliento, las fotografías que escupía
el correo de escuadrones de madres, prometidas,
novias de ocasión con hijos de ocasión,
viejos amigotes, íntimos amiguitos.
El zoológico de la guerra brinda un tour incesante
por su serpentario, murmuro sibilante como un áspid.
Escapamos a lomo de dólares dudosos, de generales ávidos
y los tíos correctos. En un hidroavión abandoné las naves,
en una silla de cuero impoluto anuncié mi retiro,
en una ford sin patente reuní a mis familiares
y desde entonces vivimos con modestia en esta parcelita
en paz con los vecinos que habitan tras las cercas.
De “en la gran existencia”, añosluz editora, 2017
Los caminos del bosque
Todos nosotros conocemos
un camino como este en el bosque.
En la tierra húmeda, las flores.
En la senda, los pies que esperan
revelaciones de la senda.
Zumba insidioso el tábano,
crujen las hojas bajo el viento y la liebre
y este camino es todos los caminos.
El amante y el héroe
duermen a su costado,
la hechicera lo cubre de prodigios,
los turistas registran cada fibra de hierba,
cada lagarto al sol como un milagro
preso en la remota geografìa del sueño.
Tantas veces recorrimos paisajes similares.
La vista no deja de tropezarse con los astros
nunca.
Los astros no dejan de parecerse al deseo
nunca.
Por los ríos de sangre y en la sangre del río
corre la savia de una hoja naciente
en la guirnalda de los universos.
Para los dioses esta es la eterna primavera
y el absoluto invierno,
pero aquí, entre los hombres,
en los tristes y extraordinarios parajes de los hombres,
en las inocentes y estúpidas escenas de los hombres,
no hay danza que no obtenga su corona en el silencio.
Tan aterrador es el silencio,
tan resplandeciente,
tan sacro. En verdad el camino es silencioso.
A su sombra desfilan la rata y la serpiente,
la princesa, el bandido, el comerciante,
hasta perderse en la espesura
bajo el nombre de rocas, pájaros, maleza.
Así atraviesa el bosque
el corazón del bosque y se contempla.
De “Una intensa hierba” en “La caja negra” (plaquette, en coautoría con Jotaele Andrade), No es como una rubia en el avión, 2017
Una intensa hierba (fragmento)
A Luis Moon
en el río impetuoso brillaron y temblaron
tus facciones
la tinta de una bestia en lo profundo
dibujaba tu nombre milenario
de lejos lo escuchaste
tu sed incontenible siguió el rastro
no lejos de la orilla
una ventosa grácil
destejía la música de un triunfo
las últimas tensiones de una ópera
¿era un dios que cantaba
o tu reflejo?
embravecido el río
y boquiabierto amante cabalgaste
el vaivén
el resplandor sexual de la caída
ya nada amanecía entre la noche
un cardumen de espectros contemplaba
la corriente
la entrega
la hierba de la vida
un ojo único que nunca parpadea
te habló
el agua era salvaje pero la voz pacífica
ardoroso besaste tus orígenes
y de tu pecho abierto brotó
la perla planetaria
en el antiguo río donde las piedras sangran
y el pescador ve sus horas extraviarse
brillaron
se aquietaron
tus facciones
De “neuro:mantra“, Ediciones Abend, 2018
Orientación Vocacional
no te espera en las horas que te faltan dormir
ni en la ciudad que aún no visitaste
en la conversación que estás debiendo no está
ni en tu próximo amante que camina en el viento
repitiendo palabras de poder o belleza
ni en el hijo dorado que soñaste
con la esperanza en llamas de un Lucifer caído
que se conoce al fin enamorado y pródigo
al cisne que moría
no lo oíste
cuando entró a tu refugio
a dedicarte el canto
que una vez sola emerge de la carne
al borde del cadáver
como un meteoro que se enfría en la noche
y te miró profundo
fervoroso
para que lo siguieras
extendiéndote antorchas
en la caverna dolorosa y baldía
donde todo envejece
y se vuelve polvillo de los días espléndidos
esa vez sola
le graznó al infinito
y el infinito respondió claramente
no lo escuchaste entonces
y hay un silencio inmenso que se pudre
en el hueco preciso donde la corona
que tu existencia forja
necesita su diamante triunfal
y en todos los sitios parece estar el eco
cada piedra guarda su esquirla de la joya
así tu pequeño abismo resplandece
una voz múltiple te llama por el nombre
para que corras detrás de los destellos
de una estrella disuelta
reconstruirla
es trabajo imposible
pero es tu trabajo
De “Elfo Corporativo“, Promesa Editorial, 2021
Galgos negros acelerando
querida pared
nos encontramos de frente otra vez
me brota sangrezuela a cucharadas
y vos
sos la carcajada solitaria que me espera al final
esta vez hecha de tabiques
y de pintura al agua
deberíamos
celebrar nuestra alianza
pero la muerta en mí que se embriaga con tu copa de cobre
es siniestra
y va escupiendo espuma entre los dientes
estás en todas partes como un único dios
me rodea tu cuerpo matemático
rectángulos firmes de limitaciones
donde las ventanas son tus ojos
pared
no tus agujeros
a través de ellas miro lo que ves
y la calle está empedrada de niebla
sobre la que corren carros negros
sé que sos mi enemiga
pared
aunque cuelgue en tu cuero mis cuadros y mis cruces
y me oculte detrás de tu regazo
cuando vienen a buscarme las pestes
aunque yo también mire
y mis ojos sean sobre todo ventanas
de la limitación de tener cuerpo
y no vea más que una calle de niebla
y encima galgos negros
acelerando
Poema inédito
Volver a ser salvaje
arder, ser otra vez salvaje
desconocer el cálculo
de gentes y recursos
balbucear las palabras
hincándome ante el trono del sonido
ansiar, ser otra vez sangrante
la boca abierta hasta tragar la luna
el vaso dulce con el jugo amargo
de pronto cruel
para poder ser buena
recuperar el rastro de la vida
perdida entre las migas de un banquete
de escombros y de espuma
esa única vida verosímil
cuando era vil detalle la cortina
el paraguas
la batidora eléctrica
¿adónde fue la fuerza?
¿dónde el grito? antorchas
encendidas en el monte
un jirón de amor sobre la cama
un jirón de niebla sobre el plato
alborozo y horror a manos llenas
el alma por un ídolo de cobre
largas noches aullando
por el placer de aullar
por una estrella roja que apenas
se divisa en lo alto
y la fiebre de página
tras página
de saber mercurial innecesario
no sin dolor me arranco la lombriz
que ha sorbido lentamente mis años
embestir al cabrío de la tribu
apresar a la liebre por el cuello
empuñar el cuchillo por el filo
desoír el consejo de la seda
fuera perra prudencia
hacia el viento y sin tregua
Para conocer más sobre la autora:
Rita Gonzalez Hesaynes es una poeta, performer, traductora y programadora argentina nacida en 1984 en la ciudad de Azul. Es Lic. en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Tiene cuatro libros publicados: “¡Oh mitocondria!” (2015, añosluz editora), “En la gran existencia” (2017, añosluz editora), “neuro:mantra” (2018, ediciones Abend), “Elfo corporativo” (2021, Promesa Editorial) y las plaquetas “La Belle Époque” (2017, Difusión A/terna) y “Una intensa hierba” (en “La caja negra”, 2017, No es como una rubia en el avión). Actualmente reside en Berlín, Alemania.
FE DE ERRATAS: EN LA VERSIÓN PARA CELULARES DE ESPÍAS RUSOS, LOS VERSOS PUEDEN NO RESPONDER A SU EXTENSIÓN ORIGINAL
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