Poemas de Nelson Acevedo

Nelson Acevedo

Poemas de Nelson Acevedo

Breves comentarios biográficos

Antes de compartir los poemas de Nelson Acevedo, mencionaremos algunos aspectos que consideramos relevantes para su obra poética. Nació en General José de San Martín, Chaco.

Por otro lado, el autor es Licenciado en Trabajo Social por la Universidad de Buenos Aires. A su vez, y en un camino paralelo, es Electricista Matriculado por la Universidad Tecnológica de Pacheco. Actualmente, estudia Artes de la Escritura en la UNA.

En 2011 publicó su poemario Palabras que no guardé de manera independiente y colaborativa. En 2022 publicó El Cielo es un nivel por la editorial Puño, papel y tijera.

Los poemas de Nelson Acevedo

Domingo de otoño

la persiana del día se cierra
atravieso el pasillo rojo de cerámicas
en degradé
hasta absorber lo poco que queda de sol

enciendo la lámpara
incienso de “Nomeolvides”
la luz tenue, la voz
un silbido nocturno

las sombras de los gatos ronronean
un disco sonando
lágrimas de alambre
tejieron un retrato
estoy sentado en la bicicleta
del recuerdo:

crece de mi cabeza y trepa
una flor de pasionaria
o como decía ella
mburucuyá

Filos

Mi mamá hace una serpentina con la naranja
de un solo tramo
con el cuchillo redondo de metal sin filo

las siluetas quedan colgadas en la cocina
como yararás hasta secarse
el sol las va mordiendo

brujerías que trae de misiones pienso
las prendía fuego para ahuyentar
las ponía en el mate para aliviar

ella es una cazadora
piel de fruta con un silencio filo
letal

Carta natal

Mientras trotaba un caballo
latía una herida dentro de mi madre
un grito
una respiración galopante
palabras llenas de nacimiento
20:15 se tatuó en el mapa del cielo
un instante que lleva mi nombre
lo demás es murmullo de estrellas

No quiero nada que no me hayas dado ya:
viajes a otros mundos, dimensiones de luz
o sonido
 

 Diane di Prima

Arroyo Espera

La charla de los pájaros 
en bolsas de arpillera
con los restos de la tarde
los perros insolados de la siesta
al lado de la leña

jilgueros, biguá, gallaretas
el otoño y sus suspiros
mandarinas en fruteras de mimbre
nuestras manos

el atardecer con chipá en el muelle
entre sorbos y besos, libros
cedrón, el humo en espiral suave y resinas
nuestra piel en mudanza

renunciamos a todo
para bañar los ojos en el río
al subir a la colectiva nos abrazamos
dejamos atrás la espuma turba
revuelta del paisaje

Para conocer más sobre el autor:

Poesía, cine y actualidad.

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