
Erotismo gramatical y vulnerabilidad en Temporada de moluscos
La poesía de Sara Fernández y Alejo Morales
Por Andrea Marone
Temporada de moluscos es un poemario escrito a cuatro manos por los poetas colombianos Alejo Morales y Sara Fernández y publicado por la editorial Nuestra Casa en Llamas (2025). Antes de empezar a describir el lenguaje enriquecido del texto, quiero resaltar que cumple con la doble condición de ser un libro que , en primera instancia, está escrito con un manejo brillante de las palabras, pero que, además, propone desde el dispositivo textual tres diálogos: con el montaje de sonido y la música, con el dispositivo del fanzine y con la escritura que desdibuja la figura del autor.
Este libro es tentacular, salpica con agua de océano las manos de quien lo sostiene. Esta vez me tocó a mí, que con certeza pernambucana me dispongo a entrar en diálogo con su textualidad; ya que pude olfatear su lucidez, sus aciertos en las búsquedas de una manera de decir singular y a la vez hermafrodita, indefinible, mezclada, híbrida.
Este libro es frutal, desbordado con la intención de hincar el diente en la fruta de la experiencia hasta exprimir la última gota de jugo caribeño. Atravesamos sus páginas y no hay tusa, desamor, duelo, encuentro, fiesta o desfasaje que se destiña de automatización. La experiencia de las voces poéticas de este libro, en un afán de conservar algún tipo de afecto posible, registran cada momento, lo eternizan, lo vuelven y lo revuelven de sentimientos y distancia: «acuérdate de mí / cuando la música se haya ido»..
Temporada de moluscos es un libro para masticar, para lamer, para chupar, para saborear la carne blanda ofrecida, porque es un libro que construye afectos desde la materialidad herida, desde la figura de la orfandad desarraigada por una no pertenencia a un espacio, a una cultura o a un género. Temporada de moluscos es cyborg, es Chico Science, es codeína y opiáceo, desde la crítica a los binarismos masculino/femenino, desde la insistencia en el afecto a pesar de la herida; muestra sus carnes blandas, desclasadas y sabrosas a un mundo que destila desencuentros y distancias, un mundo en donde nos reconocemos como seres heridos y nos preguntamos cómo devorar al otro para encontrar una especie de pertenencia (de fe), entre otras preguntas como cuál es la relación entre Messi y una beluga.
El poemario no deja de estar embebido de la ligereza propia de las grandes obras, en las que el abastecimiento de recursos propone entre líneas al humor como coagulante del lenguaje: «mi sistema límbico / enredado en el tuyo / estalla // y tu papada enorme / se convierte en mi bolsa de dormir».

Sostengo el libro entre mis manos, se pliegan a la superficie de las páginas de coloración rosada y azul (los mismos colores del interior de un molusco). Pienso cuántas vueltas, cuántos giros puede darle un libro que funciona en sí mismo como poemario al dispositivo. Lo leo primero de corrido, luego despliego los fanzines que trae incrustados, luego escaneo los QR para escuchar los poemas recitados, también, vuelvo a algunas imágenes: «tu cabello es lo suficientemente sólido / para desgarrar la piel de un animal», «pulpita sabor a mango marino / me provoca no volver a abrir la boca nunca / después de probarte», «fuimos dos extraños / una audiencia de una sola persona / intentando convencer a la otra / de que su cuerpo existe», y «en mis brazos te llevaré como una flor de baobab»; podría seguir.
La figura de los poemas, el gesto, es más o menos el mismo, alguien tiende los brazos hacia alguien que también es sí mismo, alguien es tendido de brazos y corre sin llegar nunca a alcanzar(se): «esta es la historia de tus alergias / de tu estrabismo / de tu manera animal de andar». Si bien este libro es autosuficiente, quisiera señalar que tras la lectura de sus páginas no pude dejar de pensar en la filosofía de Donna Haraway, quien en su ensayo Seguir con el problema, desde las formas moluscas y tentaculares, también se pregunta por cómo construir vínculos y formas de parentesco posibles en un mundo dañado.
Creo que Temporada de moluscos, no por una indagación teórica sino más bien por una afectación epocal, puede leerse en este código de textualidades que construyen vínculos desde la vulnerabilidad y la ternura. Ojalá pronto se edite este libro en Argentina para que podamos compartir un poco de la experiencia que supone la poesía colombiana contemporánea, en su desborde. Ojalá, también, como escritorxs contemporánexs aprendamos a beber de estas textualidades metamorfoseadas y polisémicas para generar nuevos y más potentes efectos de sentido.
Un poema de Temporada de Moluscos
pulpa, mi amor, invertébrame
con ese arpón viviente de tu brazo
con ese pico de gallo
que estudia lo tubular de mis piernas
cuando giran en torno a ti
pulpita, si el ajonjolí tuviera raíces en el agua
nacerías tú de él
si mis costillas flotaran
en esa masa gangrenosa y dulce que eres
diría nuestro parasitismo fue devocional
pulpa
te adoro
luego de sobrevivir a la poda
de nuestros miembros
tus ventosas son rodajas de cebolla agria
con las que empellejo mi lengua
decodifica el hambre que esconden mis muslos
no me dejes así
si mi nombre bombea el tuyo
y las hilachas de mar que dejamos atrás
encienden permanentemente
mis caderas de muchacho
pulpita sabor a mango marino
me provoca no volver a abrir la boca nunca
después de probarte
de cucharear tu intraducible fondo
apenas medio intestino de ballena eres
y yo me encojo como un huevo membranoso
una bolsa de té con neurotoxinas dentro
a ver si se me para el habla
yo que solo quiero generarme
como un cuarto corazón dentro de ti
qué hago
si sales de mi cuerpo
como un fluido
si tu ojo
bombilla rosa que puedo reventar en mi puño
no deja de escarbarme
mi sistema límbico/ enredado en el tuyo/ estalla
y tu papada enorme
se convierte en mi bolsa de dormir
ven, larguémonos de aquí
hemos desmembrado el agua
En el siguiente link, se pueden escuchar algunos de los poemas de Temporada de moluscos
https://sarafernandezmar.bandcamp.com/album/temporada-de-moluscos
Para conocer más sobre los autores:
Alejo Morales (Bogotá, 1993) es estudiante de Historia. Publicó la antología Labios que están por abrirse con la Universidad Externado (Bogotá, 2021). Ganador del Concurso Universitario Nacional de Poesía de la Universidad Externado de Colombia con el poemario Abandonados en la puerta de la historia y en 2021 del Premio Distrital de Poesía Ciudad de Bogotá con Voces del Bajo Cauca, publicado por Abisinia Editorial en 2022. Sus poemas han aparecido en diferentes antologías, así como en publicaciones impresas y digitales. Además, es traductor de poetas norteamericanos en @lengua_dos y ocasionalmente en Abisinia Review.
Sara Fernández es Cineasta de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente, está terminando una maestría en producción artística en Cuernavaca, Morelos, México. Ha dirigido tres cortometrajes, exhibidos en varios festivales nacionales. Ha trabajado como sonidista y compositora sonora en diversos proyectos audiovisuales. Hace parte del colectivo Emilia II Cine, con quien curó la muestra Un mundo sin adultos en la Cinemateca de Bogotá. Escribe poesía. Ha publicado un poemario, Corte invisible (2022), y otros poemas en fanzines y antologías. Paralelamente, hace música experimental, como solista y en colectivo. Explora las potencias y las fragilidades de la voz y su relación con el cuerpo y la escritura. Se ha presentado en varios escenarios en Bogotá y en México, y ha girado por Chile y Argentina. Tiene un disco solista en vinilo, Surcos y cimas. Le gusta cocinar y caminar.
Acerca de la autora de esta nota:

Andrea Marone (Mendoza, 1994) publicó los poemarios: Las cicatrices emulsionan mi piel (Fractura, 2025), Arterias (Ediciones Culturales, 2022), La conspiración de los damascos (Ojo de Golondrina, México, 2019) y Vampirización del ego (Mar Adentro, 2017). Su ensayo La inspiración en tiempos sin fe fue seleccionado por la editorial Falta Envido para integrar el catálogo. Es Licenciada en Artes de la Escritura por la Universidad Nacional de las Artes y estudió Letras en la UNCuyo.
Poesía, cine y actualidad.


