Poemas de Ricardo Ruiz

Ricardo Ruiz

La poesía de Ricardo Ruiz

Breves comentarios biográficos

Antes de compartir los poemas de Ricardo Ruiz, haremos algunos comentarios: en primera instancia, mencionar que nació en Buenos Aires y que ha publicado ya varios libros. Algunos de ellos son Racimo, Huesos de otros vientos y Husos del no. Sus publicaciones comenzaron en los años 80′ y continúan hasta el día de hoy.

Sobre su poesía, hablarán sus poemas. Pero no queremos dejar de pensar, ni de recordar, en la contribución que realizó y que, todavía, realiza a la cultura argentina con su tarea de difusión poética.

Hay algo en el recorrido de Ricardo Ruiz que no deja de sorprender: la poesía por delante de cualquier cosa. Lo hemos visto en distintos espacios, siempre atento a lo que sucede, mirando como desde afuera, pero reivindicando lo que merece ser la pena reivindicado. Uno de estos ejemplos es la traducción de la Poesía completa de Pavese que realizara Jorge Aulicino.

Poetas así necesitamos.

Los poemas de Ricardo Ruiz

Sin corazón no se puede mirar el río

Jorge Aulicino

cava su madre 
el río

el cauce profundo
de barro o arcilla

el agua
entre sus márgenes
acaricia las piedras
que cantan
otras orillas

cava
hacia el mar
el cielo
que lo ampara

el curso
de todos los pájaros
y los peces

los días y las noches

en su intemperie
cava

los huesos
que no disolvieron
en su limo oscuro
sus remolinos contrarios

vuelve sobre sí

el tiempo
una hoja viajando
sobre el sueño
de las cosas perdidas
en su deriva

el discurso del agua

su madre el río
cava

Lo que podía haber sido y lo que ha sido
Apuntan a un fin, que es siempre presente.

T.S. Eliot

en este tiempo 
que persiste
en su medianoche
en un cielo
sin estrellas
y negro biblia

escuchamos
sus máquinas
de guerra
bendecir

en letras
de sangre y fuego

el bajo continuo
de la rapiña
acumulación
primitiva
permanente

de la mentira
la construcción
verdadera:
el sinsentido
de las cosas

el resto
del resto
los sin nombre
que somos

aparecidos
de cuerpo presente
cantando
un sueño plural
que no despierta

bajo este cielo
que nos queda

la indisciplina
de la oralidad
reunida
en escritura

decir
tal vez

y
que tal vez
sea

no se puede
callar

esa palabra

con sangre
en lo ojos
de los niños
que vemos
volar
entre ruinas
no se puede
pronunciar
sin dolor

el grito
ensordece
el alma
una muela
en la garganta

a escupir

sobre el silencio
de antiguos dioses
de los pueblos del desierto
y los nuevos dioses

de la muerte

sobre escuelas
y hospitales
rotos
los cuerpos
los rezos
los huesos
los muros

de las ciudades
derruidas
que no habitan
sino sombras

esa palabra
en silencio
nos pudre
la lengua

el corazón
en su nombre
al decirla

no se puede callar

mientras se repite

genocidio

sostener
una idea

mientras cae

su caída
cuidar

a quienes
por ella
con ella
caen

pluma
o piedra
en el vacío

iguales
cayendo

quienes
sin ella
no pueden
levantarse

sobre
la sombra
del caer

en nuestro
su cuerpo
de verdad

sostener
cuidar
esa idea

con ella
alzarse
otra

y
otra vez

un pájaro 
dice ayer

en el idioma
que solo
fue nuestro
alguna vez

en el día
del día
del que
fuimos
alas
de su vuelo

oscurecido
por las nubes

el aire
que lo rodea
lo deja caer
en el pasado

un hueco
en el cielo

su sombra

en el río
recuerda
otra canción

sin vos un ala
un mañana
dice ayer
un pájaro
su ausencia

Para conocer más sobre el autor:

Poesía, cine y actualidad.

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