Poemas de Gonzalo Favio Montenegro

Gonzalo Montenegro

Poemas de Gonzalo Favio Montenegro

Breves comentarios biográficos

Antes de compartirles los poemas de Gonzalo Favio Montenegro, es preciso señalar algunos aspectos relevantes de su biografía. En primera instancia, mencionar que el autor nació en la Ciudad de Grand Boung en el año 1997.

Por otro lado, debemos mencionarles que es poeta, es editor en la revista Flor de Ave, coordina un ciclo de Poesía en Bella vista llamado “Ciclo Verso” y el taller de lectura y escritura de poesía anual “Una pena estrordinaria”.
En el 2023 publicó “Declaración Jurada” por Patronus Ediciones y actualmente se encuentra terminando su segundo libro, un segundo libro que, según averiguamos desde este medio, es una bomba de mucha, pero mucha mucha fuerza.

Entrevista rusa

¿Qué es la poesía para vos?

Es una cuestión del corazón la poesía. No puedo ni me interesa verla de otra forma. Cuando se tensa el corazón, el poema es un tejido que lo envuelve y se adapta a cualquier forma que éste tome. Como si fuera un disfraz de las pulsiones.

¿Cómo llegaste a la poesía?

Empecé a escribir gracias a Bellessi y a Roldán. Los dos me regalaron una especie de secreto que guardo como un tesorito adentro de mí.

¿Y en relación con el proceso de escritura?

Respecto a mi proceso de escritura es una sensación que aparece en cualquier momento y situación. No es la idea previa, ni el tema, ni nada que tenga que ver con estar sentado frente a una computadora a ver qué pasa. Tan solo una sensación de que si me siento en ese momento podría llegar a aparecer un poema.

¿Una suerte de inspiración?

A mí el término inspiración me parece corto porque parece que solo le corresponde a los artistas. Todo el mundo tiene esa sensación en algún momento, el que juega a la pelota con los amigos y dice “hoy la rompo”, el familiar mas triste que conociste en tu vida cuando llega a la cena familiar y de repente te hace llorar de risa porque en ese momento siente un brillo adentro y lo dice. El chorro que sale a robar y está seguro que ese día no va a ir preso. Esa sensación está en todos. En los artistas, en el carnicero de tu barrio, en los que son buenos y los que no son tan buenos; yo escribo, entonces la poso ahí, en el poema.

¿Y falla?

A veces falla y termino a las puteadas.

Los poemas de Gonzalo Favio Montenegro

En el monte más oscuro 
mi padre corre en los desiertos del paiva
Una laguna, un tren que lo atraviesa cada tanto

su cuerpo ágil panteroso
a la caza de un cacuy
y la laguna que espeja su salvajismo

El grito de jesús
mi abuela, su protectora
haciendo eco en el vacío
del monte negro como un ruiseñor

La cena está en la mesa.

Se desvaneció el tiempo de mi padre
ante los ojos de dios
pero lo retrocedo en la palabra
lo hago joven lo experimento en
su jovial corazón

con la gomera en sus manos
desafía en el poema, mi padre,
la ley del tiempo amplío la mirada
y lo vuelvo pajonal

Su enfermedad me existe, me preexiste, me subsiste
pero no interfiere en su verbo ser
ni en su niña ferocidad

Mi padre, del monte negro
hijo de ferroviario, tejedor textil
protector del frío, lobo de la estepa

sabrá reírse
sabrá recordar
sabrá curarse
sabrá morir.

EXHALACIÓN

En la última cama de la última habitación
del último piso del hospital
mi padre me regala en soledad
las últimas bocanadas de su tiempo.

Miro atento su boca entreabierta
como si estuviera dándome
la última gran lección:

Vos que sos poeta, mirá bien.
Esto es lo que cuesta la vida hijo.

Hay una danza milenaria
de morfina y tramadol
repiqueteando en su sangre

entonces saco de mi campera
el poema final.
Pienso en cada lugar donde
intenté conmover a alguien y nada

se asemeja a este momento.
Esta noche daré / el recital de poesía
más importante de toda mi vida

Acepto mi destino y me preparo:

con sosiego acerco mi silla / a su cama
Rozo con mis dedos los barrotes
que contienen la fragilidad

no hay oncólogos ni enfermeros
no hay micrófono ni sonidista
nadie presentará mi biografía ni
aplaudirán al oír el nombre que me diste.

La exhalación de mi padre
se parece a un trueno antiguo
raja las paredes del instituto
exige el verso que lo lleve
al otro lado

En esta noche de muerte
solo estoy sentado
entre caronte y el estigia.
Demoro la lectura porque sé
conozco mi propio corazón.


Respiro
exhala
oprimo su mano
la carga injusta
Respira
exhalo
tiembla la hoja
en penitencia.

Empiezo a despedirme para siempre.

Linaje familiar.

Cuando hablo expulso mi rastro familiar
de estibadores y ferroviarios
entonces digo muchas veces con cuidado
yo, sindicalista del descanso
mancho el nombre de mis antepasados
mancho el nombre de mi padre quien
hizo florecer con su tejido la maquinaria
de la industria familiar. Y todavía tuvo
tiempo de abrazarnos y envolver
con su olor a hilo mi recuerdo.

Cuando hablo expulso mi rastro familiar
de borrachos y faloperos
entonces digo muchas veces con cuidado
menos los días en que un poco triste
retomo tradiciones y hago patria
abro la boca y despido el relámpago.
Hablo del pasado como un campo ligero
no sustraigo endorfinas del tiempo.
Recuerdo con lo justo, lo inventado,
como si fuera un bebé que siempre
está naciendo. O siempre está muriendo.

El tiempo hacia atrás es un toro de sombra
hacia adelante una probabilidad de desierto
por eso cuando hablo, así como mis abuelos
como mi padre, y mis abuelas, así como mi madre,
creo un linaje, un imperio de palabras que espero
albergue a todos y al final, caiga.

Feriado nacional por revolución.

Reposaré mi lomo polentero
en la falda de mi madre
en el espíritu de mi padre
en las piernas de mis amigos
en los pasillos inmensos de Palma

La patria son
los esclavos de mi amor.

El mundo entero tiene que saber 
que yo vi lo inimaginable / lonuncavisto


yo vi tu cuerpo elevarse y flotar
en bolichero sentimiento
mientras virus corta el aire
entre locura y sintetizadores

Mamá es la única que alza la cabeza
y te ve / eyectado y sin control
danzar en el aire mientras
uno a uno los botones
de tu camisa desabrochás

Un simple atentado
a la ley de gravedad.
Esta es la historia
de cómo mis padres se conocieron.

El mar es traicionero como mi padre.

Acá mi padre me lleva / entre olas de la mano / mar adentro soy un niño
y no sé nadar ni un poco / Él levanta mi cuerpo / del brazo
cada vez que el agua / me amenaza con su altura

respiro profundo / ante cada arremetida / por las dudas / desconfío bienquehago / porque mi padre / para nadar me suelta
bajo este tsunami / Dios Mío lo veo gigante / me revuelca

soy un pez boyando bajo el agua / que en su primer día / morirá
pero antes reconozco / la vida marina / bajo el mar de Santa Clara
papá me soltaste y una mano / su mano / toma mi muñeca y me eleva

hasta, yo creo el cielo, y respiro / luego el llanto / cuánto / mucho
me soltaste! le grito / mientras giro la cabeza / hacia la orilla
la playa es tan hermosa

busco los rizos / dorados de mi madre / y corro llorando
con arcadas de sal / hasta sus brazos / huyo de aquel monstruo
como quien huye / de la traición / del abandono

corro tanto que el oleaje / no puede alcanzarme / y me derrumbo
a los pies de una señora / que pensé / era mi madre
pero no. Es tan hermosa / pero es otra / y ahora estoy perdido

que me alcen / que aplaudan por mí / que todos digan
“pelotudos los papás” / de este nene / huérfano y ahogado
pero no. Nadie hace nada / y mar adentro escucho / la carcajada

contundente de mi padre que atraviesa
de punta a punta la costa atlántica
y mi corazon.



Para conocer más sobre el autor:

Poesía, cine y actualidad.

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