
Poemas de Abril Rufino Bonomo
Breves comentarios biográficos
Abril Rufino Bonomo es una poeta que nació en Tierra del Fuego, pero que, desde hace algunos años, reside en Capital Federal. Es poeta, editora y traductora literaria. Si bien se especializa en esos campos, también se permite explorar la Gestión Cultural en la organización de Ciclos de lectura. De manera periódica sostiene el ciclo Primavera todo el año, junto a la poeta Pilar Sanjurjo, en el Museo Casa de Ricardo Rojas; y, por otro lado, junto a Carlos Aldazábal, coordina Las raras circunstancias en el Centro Cultural de la Cooperación.
En 2024, publicó los poemarios “Doce meses de verano” (Ineditados Publicaciones), y “Todas las partes que forman un arco iris” (Halley Ediciones). También publicó de manera independiente los fanzines: “Diarios de compañía” durante la pandemia en 2020 y “siempre tendré poesía” en 2022, a raíz de una denuncia de hostigamiento.
Algunas concepciones poéticas
Ante la pregunta concreta ¿Qué es la poesía para vos? la autora responde: La poesía para mí es ejercitar la mirada, intentar capturar algo de la belleza del mundo. Y agregó: Es parte vital de mi vida: la poesía como herramienta para capturar en el lenguaje algo del tiempo; la poesía como una manera de experimentar el mundo, de aprender a observar y a detenerse. Creo que es la manera que encuentro de aproximarme a ese conocimiento.
Por otro lado, también, en diálogo con Espías Rusos, Abril Rufino Bonomo cuenta acerca de su proceso de escritura: Sobre mi proceso de escritura, no lo tengo del todo claro. Algo medio espiritista, pero es escuchar el poema y que llegue. Pero también abrir el bloc de notas y escribir. Es leer y no solo poesía. Es experimentar con diferentes medios para que llegue el poema y nutrirse de todo tipo de lenguajes.
Hay que destacar que Abril Rufino es una poeta que no sólo destaca por su escritura, sino también por su facilidad para generar lazos y su generosidad para trabajar con otros. Primavera todo el año y Las raras circunstancias son claros ejemplos de esa labor.
Con ustedes, los poemas de abril rufino bonomo
del libro Doce meses de verano (Ineditados Publicaciones, 2024)
Flores sobre un bar
rosas fucsias violetas son las flores que decoran
la ventana de un bar
las copas medio llenas duermen
en la esquina justo en frente de la estación
ahí entramos a veces riendo, a veces
de la mano
bajamos y subimos escalón
tras escalón hasta poner pie
sobre el andén caliente
ni un segundo tiene que pasar y llega
uno de esos subtes que por momentos corre
sobre las alas de la tierra donde a veces vamos
colgados de los caños o sentados sobre
esos cuadrados de plástico, siempre
riendo, siempre
besándonos, siempre
con tus dedos acariciando
el lomo de mi risa y mi piel casi flotando no siente
ni el pegote del asiento ni la humedad que plaga
este tubo donde pasamos
cuarenta minutos para ir, cuarenta
minutos para volver, solo sabe encontrar
tu roce
Enero
al menos si nos estrolamos contra un camión en un taxi destartalado de gnc
muero incendiada viendo la montaña
con los ojos derretidos de montaña
con el cuerpo abrazado de montaña
con la mirada asfixiada de montaña y gnc
y al menos muero
con tu mano sobre mi rodilla, con
la yema de tu pulgar yendo de
izquierda a derecha y de
derecha a izquierda
con los pulmones aliviados de
dejar de fumar
porque quiero poder pasar
toda
una vida
con vos
Un poema se marchita sobre tu mesa
las flores siguen pudriéndose sobre tu mesa
cuando las traje aún respiraban
y tu sonrisa las guardó
en un vaso de pinta a falta de florero hoy
las espinas finas que una noche me pincharon
cuando acomodaba ambos ramos para formar uno se doblan
dentro del papel plateado ahogado por nuestro sudor y las hojas
siguen la forma de nuestras piernas sobre la alfombra, se arquean
solo al mismo tiempo que nuestras lenguas y los capullos
cada hora más secos como mi garganta abierta al cielo hacen crac al soplo
no sé si tengo poema
más grande que esto
Poemas inéditos
De estas migajas solo queda pan
tu cuerpo está entero, aún tengo la suerte de sostener
tu mano con la mía, tenés la piel abuela tan fina
que puedo ver tus venas acarriciando las mías porque sí abuela
yo también tengo tu piel tan fina
vos, vos tocabas el piano no?
sí, como vos abuela
viste, me acuerdo
Antonia I
lenta pasa la tarde sobre la mesa
la sombra se levanta y se estira
desde la medianera izquierda hasta sentarse
sobre el banco de cerámicos
azules, acaricia las rosas,
las lavandas todas van
cubriéndose de noche y solo algunos días
antonia
levanta las piernas, pone un pie
delante del otro y en lugar
de estacionarse en el oscuro living
o apuntar hacia el teléfono de línea en busca
de alguna voz sobre la estática, firme sale al patio
toma la manguera, buscar cubrir el cemento
de aire fresco
Cuando comienza el resto de nuestra vida
una casa un jardín una
huerta tal vez un pequeño lugar
donde descansar y que el sol de la mañana bese
nuestros tobillos, nos diga
es hora
y así comenzar con el principio
del día con una
caricia que vaya
de tu cuerpo al mío y de mi cuerpo
al mundo, cada brazo cada
pierna cada pie abrigado
por el tenue naranja que interrumpe el blanco
infinito de las sabanas de las paredes de cada
segundo que cierro los ojos y solo puedo
aproximarme levemente casi
por asomo:
sellar la brisa breve de este momento
Habrán escuchado los aviones las
chicharras el viento rozar
las ramas de los árboles y el chasquido
de las gotas contra el asfalto
desde aquellos sótanos húmedos las noches de verano
habrán escuchado las hojas amarillas
del otoño deslizarse entre pabellón
y pabellón o la electricidad
de la picana cincelando la piel
de sus compañeros, ocuparía
todo el espacio libre entre
la capucha y los oídos
habrán saboreado la comida de su abuela
cuando raspaban la olla
que otro detenidx le pateaba, intentarían recordar
el tuco del domingo o el puchero que con tanto amor
alguna vez llegó a su cuerpo y ahora está
cada vez más lejos
habrán entre los pájaros oído las ruedas
de los camiones que de noche
los llevaron hasta Campo de Mayo para
volar en avión por última vez
habrán pensado
en Dios, en sus madres, sus amores
sus perros sus gatos sus abuelas sus papás
en las milanesas en un campo en volver
a nadar a sentir el aroma de los jazmínes en la vereda
en sus hermanas o hermanos o tías o suegros
en que deberían haber llamado en la libertad
en el sol en el cielo abierto de octubre habrán
tenido la esperanza de volver habrán
sostenido la mano de alguien o habrán
muerto solos
los detenidos ¿habrán soñado?
Para conocer más sobre la autora:
Abril Rufino Bonomo es fueguina, pero ya tiene el domicilio en capital y sí, siente el frío del invierno porteño. Es poeta, editora y traductora literaria de inglés. En 2024, publicó los poemarios “Doce meses de verano” (Ineditados Publicaciones), y “Todas las partes que forman un arco iris” (Halley Ediciones). También publicó de manera independiente los fanzines: “Diarios de compañía” durante la pandemia en 2020 y “siempre tendré poesía” en 2022, a raíz de una denuncia de hostigamiento. Desde ese mismo año, produce el ciclo de poesía “Primavera todo el año”, junto con Pilar Sanjurjo en el Museo Casa de Ricardo Rojas. Es becaria en el área de literatura del Centro Cultural de la Cooperación, donde coordina con Carlos Aldazábal el ciclo “Las raras circunstancias”.
Poesía, cine y actualidad.