Poemas de Ayelén Rives

Poemas de Ayelén Rives
Ayelén Rives – Ph: Nadine Duchini

Poemas de Ayelén Rives

Breves comentarios sobre su vida y su obra

Antes de compartir los poemas de Ayelén Rives, vamos a hacer un mínimo recorrido sobre su obra poética. La poeta nació en Quilmes, Provincia de Buenos Aires, en el año 1988. Además de poeta, es comunicadora social. Es editora y redactora en Revista Ruda. Entre sus pasiones, según pudo investigar este medio, aparece la naturaleza.

En entrevista para el programa Moebius en la Radio (de Lidia Rocha y Gerardo Curiá), la autora sostiene sobre el libro Masticaciones: Las metáforas me permitieron llegar a lugares que yo no me había propuesto. Yo no me propuse escribir sobre, o que aparezcan, algunos temas, pero en el imaginario estaban y surgieron en el proceso de trabajo.

Para conocer algunas perspectivas en relación a su poesía, vamos a basarnos en comentarios que otras poetas han realizado en relación con su obra. Con respecto a su libro Azul eléctrico, Bárbara Alí, menciona (para Op.Cit): “estamos compartiendo este gesto de insurrección. Este libro supone un riesgo, una apuesta, una apertura y una exploración en terrenos que nos habitan desde hace un tiempo, pero a los que todavía no se ha ingresado lo suficiente desde la poesía.

Volviendo al libro Masticaciones, en relación con él, María Malusardi expresa: “Masticaciones, de Ayelén Rives, construye una metáfora audaz sobre la alienación y la fatiga, valiéndose deliberadamente del relato infantil del lobo y la niña, y dejándose interceptar, acaso con menos consciencia, por el mito arrogante y pendenciero de Cronos devorando a sus hijos

Publicó, finalmente, los libros de poesía Morada (2015), Kintsugi (2022), Masticaciones (por Ediciones Ciclo Monserrat) y Azul eléctrico (por Imaginistas, en Chile). Coorganizó múltiples ciclos: del 2010 al 2017, el Club Atlético de Poetas, en Bernal, y actualmente Salvaje Fruta, junto a Valeria Cervero, en CABA.

Con ustedes, los poemas de Ayelén Rives

Puerto Madryn

“Al mar que he besado adolescente”
Leonor García Hernando

Tenían catorce los mayores
aquella noche hundimos los pies en las vísceras del mar
el olor nauseabundo no opacaba las risas
de quienes descubren el mundo por primera vez.

corrimos de la mano bajo la luna
algunos se atrevían al mar helado de noviembre y
perdimos las topper gastadas en la resaca marina
emborrachadas del aire con sabor
a sal y a humedad de ropero
gritábamos contra el silencio de pueblo aletargado
en esa noche en ese viaje
en que crecimos de golpe

las retinas impactadas por la forma escrepular
como cuerpos desmayados
torsos y brazos de alga querían atrapar
nuestras flacas piernas de niñas

los chicos, desatados, gritaban nuestros nombres en la playa oscura
solo se veía el titilar de las luces del hotel en la avenida
no supe si tus ojos también
me vieron aquel día
el viento clavaba sus cuchillas y yo
usaba tu buzo, todo era un temblor
de risas y vértigo, el mundo revelado
en esa noche en que Madryn
- húmeda, viscosa y escolar -
se abría como las fauces del futuro,
de la maravilla y del espanto,
como un derrame de sangre
en la arena de mi retina
que el mar
no podrá lavar por años;
el mar, que patagónico, se abría al deseo y al estigma.

Catorce años, todo era orillas.

Martes

Madre carga la mochila
con pensamientos inútiles
para la escuela.
Una niña pesa.

Las muelas de noche roen
lo que no dicen de día.
La mandíbula colgada
impide que hable.
Mejor que trague,
mejor que trague.

Preparativos II

Si yo fuera
un hueco,
¿lo sabría?
Tengo dieciséis años
mi piel a punto de doler
no podrá nombrar
lo que la desgaja.
Su carne frutal es expuesta
al pudor del público:
ceremonias de una fiesta
a la que no soy
invitada.

Ayuno

Han comido de mi cuerpo
y luego lo han negado.
Hubo un momento en que canté y bailé,
orgullosa de mi entrega;
luego la ingesta fue lenta y dolorosa.

La tribu deglute a los débiles
para absorber su belleza inútil,
para calmar la ferocidad de lo real.

Adolescencia

Dos marcas como cruces
en la cara interna de las mejillas.
Ese mundo blando, rosa y húmedo
de lo íntimo
surcado por cicatrices.

Cuando nombran al amor,
toco esas marcas con la punta de la lengua
como si cruzara los dedos en mi espalda,
suplicando que al hacerse presente
no pueda hacerme daño;
como si desear no fuera casi
exclusivamente
ofrecerse a la mordida.

0011

desde mi ceguera asumo
azul intensidad que me domina
convoco al silencio

me escabullo pronto / sin honores
mi cuer/po sólo
sabe de sombras

0110

¿qué tan vulnerable es
la trama de la noche?
tejo una disposición de mi cuer/po
/ que hasta ahora no ha tocado luz /
y me ubico en el centro de la espera

habrá herida /
aunque sólo sean / píxeles
no tardarán en acumularse
inertes / sobre mi lenguaje

1100

cada avatar es un mapa de mi despojo
/ ¿hay alguien ahí
o sólo una luz encendida en el fondo blanco de la noche? /

en carrera contra el tiempo
dejamos / que la electricidad sea
la / única / luz habitable

¿qué son / nuestros cuer/pos
en este / terreno / abstracto?

10010

admiro lo espontáneo en otros sistemas
/ el mío no fluye /
cada movimiento / separado del otro
en aras de una / extrema / racionalidad / del deseo

para habitar este cuer/po debo
alojarme / paso uno /
en la maquinaria del lenguaje
/ seguir feroces tutoriales
/ error / desobedezco y caigo
repito ademanes / ctrl alt exit /
expresiones desesperadas en el vacío
reiniciar / sin perder / es tarea costosa

pido a mis manos
bañadas de azul
no estar sola ansiando / ctrl
alt / CONEXIÓN /

Para conocer más sobre la autora:

https://www.ivoox.com/ayelen-rives-masticaciones-audios-mp3_rf_137142239_1.html

Poesía, cine y actualidad.

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