Poemas de Victor Aybar

Victor Aybar

Poemas de Victor Aybar

Breves comentarios biográficos

Antes de compartir los poemas de Victor Aybar, vamos a hacer un breve recorrido por algunos puntos claves de su biografía. En primera instancia, mencionaremos que es Bailarín y Poeta, Profesor en Danza, Licenciado en Letras (UNCa) y Diplomado en Escritura Creativa (Untref).

Publicó los libros Dos variaciones para solo final (Editorial Lisboa, 2018), recibió 1° premio en Obra Inédita en los Premios Trienales de Poesía de Catamarca. Publicó Cabriolas en el aire (Editorial Tren Instantáneo, 2020) El gran baile de la Reyna (Falta Envido Ediciones, 2022) y Mariposa doble que gira sin cesar (El Guadal Editora, 2024) ganó el 3er Premio Nacional de poesía del Fondo Nacional de las Artes en 2023.

Palabras sueltas

Victor Aybar, en una entrevista para el programa radial Desbocados, menciona (sobre el libro Mariposa doble que gira sin cesar) que, antes de que fuera merecedor del premio del FNA, el libro había llegado a instancias finales de otro concurso en La Rioja, y que no tuvo la urgencia de publicarlo. Por el contrario, le urgió la necesidad de seguir corrigiéndolo.

Además, agregó: últimamente, dejé de creer en la idea del poema perfecto. La particularidad, la virtud del poema está justamente en su imperfección. Esa es su virtud, lo novedoso que está ahí latiendo. Hay que dejarlo que brille también en esa imperfección. Cada poema late y se deja modificar o permear. Tiene que ver también con nosotros, con nuestra imperfección. Cuando aparece lo perfecto, detectamos lo extraño.

Finalmente el autor expresó: Cuando uno escribe poesía es el lenguaje el que marca los límites o las libertades para decir. Cuando el lenguaje es muy explícito la poesía prende su ausencia.

Los poemas de Victor Aybar

Podré caminar por las piedras rio abajo

Como cabra dueña y señora de cuarzos  
Que ha ido rumiando a la luz de la luna.
Podrán las cabras templar sus pezuñas
Para ir y venir subir y bajar a su tiempo el rio
viendo granar piedra a piedra, todas las piedras
robándoles el brillo el gran señor del oro

Podré beber del agua manantial del cerro
Y al besarla volver las palabras antiguas
Los labios del guanaco llorarán la muerte
que anuncia que llegará
que dejaremos de ser del agua
manantial chorros perpetuos
envenenados por el gran señor de la sed

Podré acariciar con ternura en las manos
A la carqueja y sentir alivio en las entrañas
Al poleo y una raspadita mentosa a la nariz y
En las puntas de los dedos una llaga fragante
O al paico al arca al incayuyo no habrá yuyo no
que me alivie la entraña si llega el señor del hambre

Lloran Hualfin Aconquija y Andalgalá

El agua ya no es transparente 
han encontrado su centro y origen
lavan culpas y la mugre corre

El agua ya no es transparente
Los labios de la corzuela se despellejaron
en un intento por decir sobre la maldición
Las piedras se arrancaron sus cuarzos
como afrenta al destino turbio y febril
La lampalagua huyó hasta la otra orilla
para apagar el brillo de sus escamas
De la brea brotaron espinas de las espinas
como flores enojadas de su savia
crecen y se incrustan en su propio tallo
Se rebelan ante el río que ya no es río

Veo llegar a los señores a medir campos

Señalan la tierra no ven árboles ni pájaros 
Huelen litio, amianto, cobre y oro
Con la mirada cavan hasta lo oscuro
No violan, seducen
Vienen a mentir promesas:

Sobre la tierra dirán que será próspera y abundante
A las mujeres les dirán que serán suyas y de nadie más
A los putos, que serán libres en sus camas

Todo para después abandonarlo todo:
La tierra sin agua, con desechos, todo
a cielo abierto con los ojos abiertos
Las mujeres sin pan, con hijos sin padre,
a bocas mudas y vientres cerrados
Los putos con las manos mal atadas, mal
drogados de amor-odio y otras porquerías

Y los hombres, los nuestros, cabizbajos
Azotada la cordura y atadas las manos
Ven temblar la tierra
en pozos ciegos a cielo abierto

Vienen los señores, con su sed de sexo en las caderas
Vienen los señores, con su sed de oro en las manos

Ampatu

tenés los ojos al cielo 
y no ves
que te suben las máquinas
por los faldeos

Anfibio
de tu lado más verde
los de la papa el maíz el poroto
te queman la tierra si parar
entre sembrado y cosecha
una y otra vez

Ampatu
de tu lado más piedra
te hacen crujir las entrañas
por caliza oro y litio
y hasta los chorros de agua
han alambrado

Te suben máquinas
por los faldeos
atracan tus ríos
ellos los machos
machetean sin asco
cebiles chañares

Vos que sos Ampatu
la última lágrima de
ese pedregal ese verdor
la última lágrima
de la yunga

No llueve, suri

No llueve
y qué haremos
Con los nogales los olivares
No llueve suri

Suri
Plumas de tierra y viento
Pico que anuncia la lluvia
Y no llueve

Suri
Sentate en el guadal
A latir la pena con la sed
Qué haremos

No llueve
Nueces y aceitunas
uva y algarroba no habrá
Invierno suri

No llueve
Y la cruz del sur
Se rompe astillada
En bombas de aire

Suri
No llueve ni lloverá
Un invierno seco
No han traído los señores

Para conocer más sobre el autor:

Les adjuntamos la entrevista mencionada:

Poesía, cine y actualidad.

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