
Poemas de Nina Reches
Breves comentarios sobre su vida y su obra
Antes de compartirles los poemas de Nina Reches, es preciso comentar algunos aspectos de su vida para nuestros indisciplinados lectores. En primer lugar, contarles que Reches, nació en el año 2000, en Buenos Aires, y que, de momento, sigue viviendo en estas tierras, aunque, según su biografía, amenaza con irse. Por otro lado, Nina Reches estudia la Licenciatura en Oceanografía en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
En 2025 publicó Último intento de ver un puma a través de la Editorial La Tarea de Escribir y una selección de poemas titulados Vas a planearlo todo en la Antología Celofán de La Carretilla Roja (2021). Finalmente, queremos contarles que nuestra autora, participó en la residencia para jóvenes del Festival Internacional de Poesía de Rosario en 2024.
Dos preguntas
En relación con sus inicios en el mundo de la escritura, lo que nos trae hoy aquí, a leer estos poemas, Nina Reches expresó: Escribo desde siempre, de verdad. Cuando era chiquita tenía una computadora de escritorio con word y me la pasaba inventando novelas que siempre llegaban, como mucho, a seis páginas. También tenía un cuaderno de Sarah Kay en el que escribía poemas, obviamente espantosos, decía que eran canciones pero nunca tenían música.
Nuestra autora confiesa, con Espías Rusos, que no se suele preguntar con frecuencia sobre la materia poética. Desde luego, esta respuesta surge a partir de nuestra clásica pregunta ¿Qué es la poesía para vos?. Sin embargo, esboza algunas respuestas que podrían acercarnos a su mirada personal: te diría que la poesía es un intento de hacer con el lenguaje algo para lo que el lenguaje no está preparado.
Además, añadió a su respuesta: en general, paso meses pensando en un poema antes de escribir un solo verso. En mi cabeza estoy escribiendo muchos poemas a la vez, y se van materializando cuando pueden. Uno de repente pide ser escrito y es un envión que dura un cierto tiempo, poco, en el que me siento hipnotizada por las palabras. Después me aburro, siempre abandono en la mitad y tengo que volver otro día.
Con ustedes, los poemas de Nina Reches
Podría ser una tortuga gigante y no te enterarías
Estoy disfrutando del cielo
así definiste el verano.
Querías decir algo sobre las estrellas
pero hoy el espacio es habitado por satélites.
Al sur, se ven cien o más por noche.
Los negocios que venden lámparas
dejan sus luces encendidas siempre.
Por eso, sobre nosotros
hay solamente un color que cumple
su rol de cielo.
Pero está bien que te guste así.
La noche en la ciudad puede ser esto: evitar
ciertas palabras
reservar la fuerza que usaría
el músculo para decirlas.
Último intento de ver un puma
Sí, es un mar silencioso.
Las olas se refractan antes de llegar a la orilla
no hay un alma humana en diez, veinte kilómetros
acá, desde el punto más alto de la estepa
donde la tierra encuentra al mar
escucho una anémona cerrarse
algunos metros abajo
acá, donde la tierra imita la batimetría
en estos últimos momentos de luz
pido el tiempo se detenga
el pez que sea pez
que el puma aparezca y las cosas
expresen su código invisible.
Su sintaxis está
flotando entre partículas de polvo.
Pido el tiempo se detenga y no:
oscurece y tal vez
tenga que bajarme.
Caer
Si alguien te viera en la montaña
pensaría que es un chiste.
Todo el día te decía cuidate y vos
piedra a piedra saltabas
como un humano terco
y fiel a las capacidades de su especie
crear aviones, paracaídas, etcétera.
Yo tomaba un cascote y lo soltaba
para decirte hacia abajo
hay como cuarenta precipicios
a la vez y después
me ponía a llorar porque estábamos bien. El agua
del glaciar se derretía en tu pelo
era una forma especial de aparición: caía
al planeta empezando
por la cabeza de alguien
que no había caído. Esa noche
te tropezaste de una forma tan tonta
va a ser nuestro secreto, te dije
tu brazo se puso azul
como la luz del sol bajo el glaciar. Ahora
temblás como la perra cuando sueña
que corre y apretás mi brazo
como si estuvieras siempre
a punto de caer. Y si caés
no va a ser tan terrible
los nenes caen de sus camas al menos
una docena de veces. Lo peor
es la tarea de volver a dormir, ser
habitante de un momento quieto
igual estoy con vos
y puedo moverme hasta que parezca de día
me refiero a usar palabras comunes
como: hola, cómo estás. Antes de dormir
prendo el velador
para verte una vez más por las dudas
nunca sé por las dudas de qué.
The Boatman’s Call
Cuando no podía dormir
papá se quedaba al lado de la cama
ponía un disco con canciones tranquilas
y llamaba a nuestro perro, Tigre.
Teníamos un pacto: si el sueño llegaba
en la segunda canción, entonces
se quedaba hasta la cuarta.
Yo hacía fuerza para adentro con los ojos
fingía dormir cuando la voz
en la tercera canción
comenzaba a repetir into my arms
oh Lord, into my arms
me hacía pensar en barcos.
No sé si te lo dije,
ni sé si los barcos de tu cabeza
se parecen a los míos
veleros blancos apoyados con cuidado
en agua quieta, esa es mi imagen.
Pienso que veías lo mismo
porque cuando me asusto
me mirás a los ojos y sabés exactamente
cuántos barcos se hunden. Papá,
si fuéramos pingüinos
nos habríamos perdido por buscar
la aurora boreal en vez del agua, ¿vos sabías?
los pingüinos machos cuidan a sus crías
durante meses, ahuecan su cuerpo
para guardarlas del frío. Si el papá pingüino muere
es imposible que las crías sobrevivan.
A veces pienso en eso y sé
que la corriente rompería todo
el barco, las velas
un pedazo de la Antártida.
Nadie más habla el lenguaje
del hielo para convencerlo.
Nos abriga el frío.
Bajo un dilema tan simple como
fumar el cigarrillo ahora
frente a la compu y arruinar
la posibilidad del deporte por la tarde
o en cambio
vestirme ya mismo
con esas ropas que hacen de mi cuerpo
el de una atleta olímpica
e incluso amoldan mi cara a la de ella, alguna rusa
que perdura unos días en la televisión. Sus pómulos
enrojecidos en miles de pantallas
viajados por cables, rebotados en satélites
alrededor y por fuera de este mundo. Es un dilema
muy simple que no puedo resolver. Aún así
no me arrepiento de las decisiones
que me trajeron hasta acá, a ser la atleta
posible y momentánea.
Podría haber tomado votos
de una chica más bien trágica. Es lo que esperaba
yo y capaz otros
en mi adolescencia. La chica
que salta la ventana de la escuela
y bebe vodka solo, feo, como un ruso
en este caso no un atleta si no un trabajador
de la tragedia. Quién no fue
la chica trágica y el ruso. Miles. Pero otras
lo han sido conmigo.
¿Qué es de sus vidas ahora? Amigas,
¿son las posibles atletas olímpicas?
¿Se convirtieron en cantantes? ¿En estudiantes
de alguna ciencia social? ¿Alguna
se quedó con la tragedia? ¿Alguna no? Yo
moví las fichas de un modo inesperado para mí
y gracias. Puedo mencionarles
por decir algo
la masa atómica del hidrógeno:
uno punto cero cero siete nueve siete. Impresionante. Ahora
levante la mano quien sepa
las fechas importantes de la revolución eslovaca
y la que entienda qué quiso decir Bataille
en discusión sobre el pecado. Amigas,
son ustedes verdaderamente inteligentes
puede ser incluso
perturbador: reconocer que en cierto instante
sin ser conscientes de ello
algo nos sedujo y logró que decidamos traernos
para estar ahí. En ello.
Saberlo todo. El seno
o la cresta de la ola. La obsesión de los egipcios
por construir triángulos gigantes. Amigas
¿fueron ustedes a una charla de manejo?
Ponen un video de un español que repite
abróchate el cinturón
abróchate a la vida
y aunque sea totalmente patético
y el video sea horrible, porque vuelan brazos humanos
me esfuerzo en torcer la metáfora
para decirles:
así como venimos al mundo
gracias a miles de casualidades
encontramos, cada una, el cinturón correcto
abróchate a la vida, repite el español
transfórmate en la rusa, podemos escuchar
aunque elijamos el cigarrillo y continuemos
fracasando en el deporte
Fe de erratas: en la versión de Espías Rusos para celulares, los versos pueden no respetar su formato original.
Para conocer más sobre la autora:
Nació en el año 2000 en la Ciudad de Buenos Aires en donde, por ahora, vive. Es estudiante de la Licenciatura en Oceanografía de la UBA. Publicó Último intento de ver un puma (2025) por La Tarea de Escribir y una selección de poemas, Vas a planearlo todo, en la Antología Celofán de La Carretilla Roja (2021). Participó en la residencia para jóvenes del Festival Internacional de Poesía de Rosario en 2024.
Poesía, cine y actualidad.