
Poemas de Gonzalo Gallo
Convocatoria Sub 30
poemas de gonzalo gallo
En esta nueva entrega de Espías Rusos, queremos contarles a nuestros apasionados lectores que están a punto de leer a uno de los poetas seleccionados en la convocatoria Sub 30 de Espías Rusos. Si bien, Gallo no tiene menos de 30 años, en Espías Rusos valoramos el azar y el “error”, así que decidimos incluir sus poemas de todos modos. Como ya les hemos mencionado, a lo largo de este tiempo iremos publicando a cada uno de los seleccionados a quienes queremos agradecerles por su maravilloso trabajo.
Breves comentarios sobre su vida
Gonzalo Gallo es un poeta nacido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, más precisamente en Liniers. Se define a sí mismo como bajista, escritor y lector. Entre las actividades que realiza, vinculadas a la poesía, se capacita en Conservación y Restauración de Libros, en la Biblioteca Esteban Echeverría, de la Legislatura Porteña.
Cuenta en una entrevista que la poesía le llega desde niño. Su abuela paterna le regalaba la revista Billiken. Esa revista tenía, en cada edición, una selección de poemas de grandes autores como Machado y Walt Whitman. Cuenta que, incluso hoy, en su casa se sostiene la pasión por la música y la literatura.
En una entrevista para el programa Ponele Rock, el autor expresó: La poesía, en esta época, en la que vivimos enchufados a 220, donde todo tiene que ser ya, donde no podemos sostener la atención (…) invita a bajar un cambio.
Y agregó: La poesía es un lugar en el que uno se cuestiona lo que está escrito. Te hace pensar, mover un poco el cerebro, y ahí está la clave un poco. Sobre todo en esta época. (…) En la lectura, la mente juega y se adapta también lo que el poema propone.
Con ustedes, los poemas de Gonzalo Gallo
Madre
Dentro de la boca del cocodrilo
la cría aguarda observando el afuera
desde los afilados dientes que lo protegen.
Aprende
desde aquella seguridad
el tiempo que la gacela tarda en beber en la orilla
cómo siente el correr del agua al pasar los peces
entre las patas escamosas de su protectora.
Todo un mundo nuevo se abre tras los barrotes de aquel refugio
podrá la cría con el tiempo
zambullirse y cazar observar con paciencia
hasta emerger como fiera milenaria y hundirse en la carne de su presa
o bien
quedarse dentro de la boca.
Zorzal
Cada vez que el colectivo sube
la autopista lo veo
Por momentos a la par nuestra
por momentos rezagado o
tomando la delantera. Me pregunto a dónde irá
qué es aquello que está
tan lejos
kilómetros de
aleteo aleteo
siempre la misma tracción
juraría
que puedo sentir el viento en aquella pequeña cara
nadando a gran velocidad
mientras nosotros somos llevados
unos encima de otros
hacía ninguna parte.
Soñé que alguien me gritaba
que muchas personas alrededor me gritaban
me acechaban en sueño como viento húmedo en una noche de verano.
Yo no escuchaba porque iba al lado tuyo
y a tu lado nada iba a lastimarme
En el sueño
mi mano entrelazada a la tuya
se aferraba
cómo quien se aferra a la vida
No es lo que nos falta - dijiste
sino lo que nos desborda
y tus palabras hicieron llorar a una flor
mientras la vida continuaba tejiendose
por fuera de nuestra decisión
Te levantaste con ganas de hacer ñoquis
preparar la salsa
cocinar la papa
después de pisarla
comienza el arte
habitar la magia
algo que yo no podría, pero no hablemos
de mi
lo que más disfruto es ver los bollitos tomar
forma sobre el tenedor,
línea curvatura característica
acercó una silla
pongo música
mientras te miro
una dinámica
que varía en quien
está al mando de la cocina
pero hoy
domingo
que no es 29
es todo vos
y los ñoquis.
Del Libro Cualquier lugar puede ser el jardín
1
Cruzando este último y bello parque en noche plena
me iré
sin el sonido de trompetas ni redobles
mirando al detalle de la vida con pasión
olor a ciudad garrapiñada en las esquinas payadores
del siglo xxi zapando rimas en el subte el silencio
de liniers de madrugada y aquellas viejas topper
gastadas de recuerdos
la silueta frente a mi
ofrece sus respetos
con cariño
y nos hundimos en la niebla dulce del sentir.
2
luna llena
en noche otoñal.
Caen como hojas
mandatos y anticuadas vestiduras.
como campana
hace sonar mi alma
no hay temores
no hay dudas.
Decime
donde guardar los recuerdos
que mi mente archiva en legajos de días rotos.
Bajo la luna
en medio del jardín
dejo caer mis ropas
como las hojas secas de otoño
Armo un altar
raíz del árbol
en las hojas
pondré tu nombre.
Para conocer más sobre el autor:
Es estudiante de la carrera de Licenciatura en artes de la escritura en la Universidad Nacional de Artes (UNA). Ganador del 2do premio de poesía otorgado por UPCN en el marco de los concursos participativos de poesía, cuento y fotografía, con el poema “Contemplaciones de Aquel Contrabajo” (2021) que forma parte del libro Premiados Vol. 4 (2020/2021). Realizó talleres, Andamios de narrativa (2022) y Válvulas poesía (2023), con la escritora Nina Ferrari. Publicó el libro Cualquier lugar puede ser el jazmín.
Poesía, cine y actualidad.