Poemas de Daniel Mariani

Daniel Mariani

Poemas de Daniel Mariani

Breve nota biográfica

Antes de compartir los poemas de Daniel Mariani, mencionaremos algunos aspectos que resultan indispensables sobre su biografía. Publicó tres libros de poesía. Recibió el premio Estímulo a Jóvenes creadores y fue distinguido en el Concurso Provincial Falla.

Durante más de quince años, integró el taller de escritura a cargo de Susana Cabuchi. Por otro lado, integra junto a Leo Tapias el dúo de música y poesía Aires de fuego.

Entrevista rusa

¿Qué es para vos la poesía?

Es la sutil tarea de convocar un “lugar de reunión”, un espacio blando para encontrarnos con “lo otro” -en todas sus formas- y con uno mismo, extrañado y más verdadero. También, una manera de mirar y, al mismo tiempo, lo mirado; de conocer sin conocer del todo, de saber sensiblemente. Una intersección de la condición humana y de las posibilidades del lenguaje. Un forma de estar en la vida, en su tiempo.

¿Te acordás cuándo o por qué empezaste a escribir?

Yo estaba sentado en el comedor de la casa de mi abuelo esperándolo para desayunar. Todavía tengo la sensación en las manos, el mantel era áspero y verde, la silla incómoda. No recuerdo que me dijo antes de “escribí el cuadro”. Busqué en las paredes, había una foto en un bastidor: cielo azul, unos caballos que parecían correr en distintas direcciones, impacientes, alertas; en el fondo, una montaña nevada.
No dijo, describí el cuadro, escribí sobre el cuadro. Escribí el cuadro, dijo.
Hace unos años recordé ese momento en un poema: Detrás de mí, / todavía, /el pequeño hombre/ que escribió:/ El viento en la montaña./ Debajo, / los caballos /saben de la tormenta.
Ahora entiendo su pedido, y lo vuelvo a recibir: debía escribir algo que estuviera más allá, algo que lo trascendiera, que le diera plena existencia en las palabras.

¿Cómo es tu proceso de escritura?

Parto de una imagen recién vista o recordada, de una palabra que muerde, de una idea que se repite, que insiste, de algo dicho en la calle, de un olor familiar o extraño, de una sensación, etc. De la vida. Parto de una operación del cuerpo y su distancia con el mundo, y el ejercicio de lenguaje mediando. Alguna vez sale de golpe y queda clavado pero casi nunca. Por eso, pruebo, tacho, reescribo. Lo demás, se lo dejo al tiempo y a la mirada amable de los amigos.

Los poemas de Daniel Mariani

Días de pesca

I

Faisanes

Los vi por primera vez  
en la enciclopedia Salvat,
cerca de los pavos reales.
Ayer
como ropa limpia
colgaban en el patio
boca abajo.
Toqué
sus plumas doradas,
la palabra formol.

II

Mosca

Sobre el escritorio del living,
mi padre ajusta un anzuelo
con la pequeña morsa.
Plumas,
lentejuelas,
hilos de colores,
y la mano precisa
crea
un insecto brillante,
un cazador alado.

Vi la belleza,
su señuelo de muerte.

III

Yacanto

Caminamos
en la madrugada.
Al llegar a la naciente
revisa árboles, piedras,
abre la cajita de metal.
Prepará la caña, me dice,
y suelta la tanza
como si le diera de comer al río.
La mosca vuela,
levanta un débil arcoíris
y se posa en el agua.
La trucha resiste
hasta que se entrega
luminosa y sin fuerzas.
Mi padre la deja en mis manos,
quita el anzuelo,
y con un gesto eterno
pide que la devuelva al río.

Lupa

Robábamos la lupa 
del cajón más alto de la casa
para escribir con luz
los nombres del amor
y ejecutar hormigas
con justicia de fuego.
Hacíamos monstruoso lo pequeño,
éramos espías del detalle.

Ahora no jugamos.
Mi hermano eligió la química
y yo las palabras.
Cada uno, a su manera,
busca
lo que no se ve.

Poemas de Círculo Abierto (2018)

Trompo

Alguien tomó cuidadosamente los extremos del mundo
y comenzó a envolverlo con un hilo invisible,
pensó un anillo
y lo ajustó con fuerza.

Un primer movimiento
rápido, irónico,
y el hilo se soltó para siempre.

El ático

Después de quitar sus rueditas,
la sostuvo
cuidadosamente
desde el asiento.
Pedaleá, dijo.
Y corrió detrás de mí
hasta que me soltó de golpe
y anduve solo.

A veces caigo
cuando miro hacia atrás.
Ya no hay nadie.

Poemas de El ático (2009)

Clavel del aire

Collar 
de estrellas grises
enhebradas
en los cables
de la ciudad
viven
casi del viento
de la luz.

Trébol

Seguimos buscando 
el de cuatro hojas
mariposa verde
de la suerte.

Palo Borracho

¿De qué dulce lluvia 
bebiste tanto
para quedar borracho
de flores y de espinas?

Para conocer más sobre el autor:

Poesía, cine y actualidad.

Compartir en:

POSTEOS RELACIONADOS