
Poemas de Ayelén Penchulef
Breves comentarios biográficos
Antes de compartir los poemas de Ayelén Penchulef, mencionaremos que la autora es Mapuche de la Línea Sur de Río Negro- Wawel Niyeo- Puel Mapu. Vive en Neuquén. Estudió sociología, es profesora, militante feminista de izquierda.
En relación con su actividad poética, debemos mencionar que publicó junto a Ediciones Precarias los poemarios Desbordes (2018) y Kvxatvam (2023) y participó en diversas antologías. En 2026 ganó el Segundo premio de Poesía Indigena de Argentina que tuvo como jurado a las prestigiosas poetas Liliana Ancalao, Yana Lucila Lema Otavalo y Diana Bellesi por su poemario Cordero Guacho-Pvci Wicu Wisa (2026) Editado por Las guachas.
Entrevista rusa
¿Cómo empezó tu relación con la poesía?
Empecé a escribir en la escuela, como a los catorce. Después dejé y retomé cuando me recibí de socióloga. Ahora lo hago regularmente: si me vienen ideas las anoto y depués sigo trabajando. Para los momentos en los que la poesía no me asalta, trato de sostener un espacio de taller, me gusta leer en compañía y los procesos de escribir, recibir aportes, retocar, talar, podar los poemas, engordarlos, etc. y que ese proceso sea colectivo y también con cariño y respeto, siempre pensando en mejorar, en entender/nos lo que quisimos decir/lo que quiere decir el poema.
¿Cómo es tu trabajo con la poesía?
Me gusta escribir de distintos temas, (los universales obvio), pero que los textos tengan una atmósfera, un ambiente, eso es algo que me gusta como objetivo de la escritura en primer lugar y en segundo lugar creo que siempre me gusta cuando un poema provoca sensaciones en el cuerpo, piel de gallina, cosquillas, risa, ese tipo de cosas.
¿Qué es la poesía para vos?
Para mi la poesía es una dimensión paralela de la existencia o varias al mismo tiempo.
Los poemas de Ayelén Penchulef
Poemas de Cordero Guacho
Aurora
No hablo de la historia de los míos
porque
no sé quién ha sido
ese primer sobreviviente
si es que ha logrado
zafarse las cadenas de los pies y huir meseta adentro
salvado por alguna aguadita
no sabré cuántas leguas habrá caminado
si tuvo sed en las reducciones de Valcheta
si lo embarcaron a la Isla Martín García
o si su corazón entristeció en los pasillos del museo
¿Juntará piñones su presencia
se escuchará su llanto en los corrales de piedra
hará falta que alguien le prenda un fuego
y recuerde
en ese azul brillante
noche
que aún puede volver
reclamar lo suyo
aurora en el infinito del espacio
que estuvo aquí
que anduvo libre en su caballo por este campo
por esta tierra?
Hablo de esta lengua
ahora amarrada
antes salvaje
que suena como relincho magnético
polar eléctrica
ligera y constante
no desierta
rebelde
en los hijos que se llaman
vuelve
encandila
vuelve
brillante especular
vuelve
horizonte
en el cielo boca
del Wajmapuv.
Corderos
A corazón deslomado
paridos entre las patas
de alguna oveja maldita
se aguachan los corderos
y parecen
puesteros solitarios
que se emocionan con la polvareda
en el camino
No hay amañe para la tristeza
de comer un neneo amargo
Nos preguntamos
¿de qué confusión de invierno
vendrá ese temple?
no tienen miedo al cuchillo
ni a la luz mala del cerro
Camino al matadero
hacen silencio
Si viven
cruzan el monte y saltan
hacen casa
mueren de viejos
Como ellos
nosotras
sabremos
encontrar las palabras para decir
que ya no seremos guachas
ya no seremos corderos.
Poemas Inéditos
Qué ganas sólo de permanecer, tan quieta,
así como un vaso de vidrio contiene
su caída, las muchas formas
en las que puede romperse
Elisa Díaz Castelo
Estoy interrumpiendo
me propuse armar un pequeño delay
entre todas las formas del amor
y la mía
que no me ilusione ninguna
casa con rejas
patio con chicos
ni eternidades de cartón
los finales que me imagino
como en los cuentos
un apretón de manos
“adiós muchas gracias”
llamarnos de vez en cuando
creer que es posible recordar sin melancolía
no llevarnos siempre como un saco roto
en el que pusimos la semilla del corazón
Estoy rompiendo
un mandato sagrado
escrito en piedra
y dudo
si no quiero un novio hijos casa perro
una placa tectónica está moviéndose
cayendo en un hueco inmenso
¿Qué meteorito se necesita para labrar un cráter
en el que quepa toda
nuestra vida de niñas con vestido?
El futuro es sostener permanecer aquietar
De los escombros armamos
estructuras indecisas
que no avanzan
esconden otra primavera
digo
¿alguien más escucha
el sonido de las formas que se resisten?
Hablo con mis amigas
nos parece extraordinario
el tiempo que dedicamos
a no estar incómodas
guardamos pieles con las que tejer
una hamaca que nos haga cosquillas
de manera permanente
hacemos de una reunión lo imposible
dejamos la vocación inquisidora
y organizamos el desalojo
de la enana fascista
que se hizo un departamento al fondo
la desterramos para siempre de nuestra lengua
armamos un
diccionario de palabras que nos devuelven el aliento
y la promesa de ser felices
ese es el refugio
nuestros corazones brillan
como si el último rayo de sol nos perteneciera
Para conocer más sobre la autora:
Ayelén María Magdalena Penchulef Hernández (1989), es Mapuche de la Línea Sur de Río Negro- Wawel Niyeo- Puel Mapu. Vive en Neuquén. Estudió sociología, es profesora, militante feminista de izquierda; lee y escribe poesía en talleres. Publicó junto a Ediciones Precarias los poemarios Desbordes (2018) y Kvxatvam (2023) y participó en diversas antologías. En 2026 ganó el Segundo premio de Poesía Indigena de Argentina que tuvo como jurado a las prestigiosas poetas Liliana Ancalao, Yana Lucila Lema Otavalo y Diana Bellesi por su poemario Cordero Guacho-Pvci Wicu Wisa (2026) Editado por Las guachas.
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