Marion Berguenfeld: Poesía

Marion Berguenfeld

Nota de Moebius en la Radio
(Lidia Rocha – Gerardo Curiá)

Marion Berguenfeld: Poesía

Marion Berguenfeld: poesía

tengo múltiples madres
que van muriendo en línea
a medida que rezo

Marion Berguenfeld

En el año 2020, la escritora Mariana Enríquez, por entonces directora del área de letras del Fondo Nacional de las Artes (FNA), convocó a un concurso único de novela, cuentos, ensayo, poesía y novela gráfica en los géneros de terror, fantástico y ciencia ficción, con lo que generó cierto escándalo, especialmente entre los poetas. La ganadora, apuntada en el género “poesía de terror”, fue María Belén Aguirre con su obra “Siamesas”.

El FNA no persistió en estas convocatorias tan acotadas pero el género “poesía de terror” quedó, quizás, respaldado por su gesto y por la elección de la ganadora.

Hoy, para los Espías Rusos, Moebius en la radio, se le anima, con el libro “Rapadas” de Marion Berguenfeld.

De qué va la cosa

El mito de las rapadas es muy conocido en Europa del Este. La autora supo de él por los relatos que le contaba su abuela que venía, justamente, de Bucovina, una región dividida actualmente entre Ucrania y Rumania.

Las rapadas eran unas huérfanas devenidas espectros aterradores después de quemarse en un incendio. Anunciaban malos partos, violaciones, asesinatos y otras desgracias a sufrir por mujeres muy jóvenes.

La protagonista de los cuentos de la abuela de Marion y de los poemas de este libro es Andrjeva, a quien su malísima madrastra mandó a encerrar en un convento al que luego mandó a quemar. La niña salió indemne del atentado, pero desde entonces tuvo que residir en conventos, ya que, al salir de terrenos sagrados, las rapadas (también llamadas “quemaditas”) le caían encima con fatales intenciones. “Todavía hoy se las ve, volando a medianoche como una bandada de murciélagos”, según comentaban las tías de Marion.

Curiosamente, la historia afirma que existió una monja letrada, de nombre Andrjeva Grodok, historiadora especialista en de los mitos como el de las rapadas. Vivió en el Monasterio de Voronet, conocido como la Sixtina del Este.

Historia y mito se retroalimentan

Con ustedes, los poemas de Marión Berguenfeld

En los poemas la gran enemiga es la madrastra y no tanto las rapadas. Después de todo, ella fue la que mandó a quemar el convento. No es de extrañarse cierta alianza malévola entre la niña Andrejva, cuya madre muere en el parto, y las “quemaditas”

         Dice la voz de Andrejva, la preciosa, en el poema:

Espantadas

ellas me dieron
la semilla negra
habrá sido mi madre
la casa en que nació
por cada zócalo
una ruta a los nidos

succionan
comen de mi yema
traen la fiebre

pensé en dejarlas
limpiarme
pero no

con su veneno sedan
este pecho de novia.

Nacimiento

el ojo malo
dejó su marca en la huérfana

humo de misa
para la niña que nunca llora
la que juega
con las muertitas del bosque
dicen las doncellas

haberla visto en shabat
peinando una muñeca de piedra
hablando lengua de aparecidos

nana puso un imán bajo el colchón
llevó ruda al altar
sal a todas las puertas

pero la preciosa
traspasa lo que se interpone
desorientada, invencible
como todo animalito de tumba

cuentan que en sangre
la madre se les fue
una bata de hilo flotando por el cuarto
tocándoles la cabeza
llevando a la criatura viva

hasta que de un tajo
la partera les cortó el cordón

La niñita en la noche de bodas de papá y madrastra hace sus plegarias:

Floración

le trajeron orquídeas
arrodillada
con una capelina azul
madrastra siembra

saldré en la noche
a pedir
que todo siga estéril.

La pequeña no se muestra tampoco compasiva con el padre:

Ogro

carros perros
gente del obraje
con palas negras
salieron a encontrarla
cantaban
una canción de cosecha
esa que repetía
los ogros lloran
cabeza abajo

las mujeres faenaban pollos
por eso nos dejaron
a Ofelia y a mí
encerradas
en el cuarto de música

desgreñada
desaprendiendo a comer
pedía
en la puerta del bosque
por ardillas triponas
esas que los gitanos cazan
con una red y un pinche

bailé todo el verano
sobre una manta azul
hasta que Padre
se me comió la vaca
que era suya
como yo que era suya

lo sigo viendo
sobre una mandíbula colosal
en el desorden de las partituras
cabeza abajo

Para muestra alcanza lo dicho

El libro de Marion Berguenfeld incursiona en estas figuras inquietantes del repertorio tradicional ucraniano y en otras que sería largo de enumerar. Sólo agregaré que el libro tiene una segunda parte bajo el título de “Umbra”, que se refiere a la parte del alma que permanece aferrada a la tumba como un fantasma.

         Historia, mito, leyenda, fantasía, esoterismo, filosofía ¿qué más van a pedir?

“Rapadas” fue premiado por el Fondo Nacional de las Artes en el Concurso de Letras 2022 y se consigue en Ibuk ediciones, 2024.

Para conocer más sobre la autora:

Poesía, cine y actualidad.

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