El libro de Eugenia Pk

Eugenia Khedayán
Eugenia Khedayán

El libro de Eugenia Pk

Nunca miento cuando escribo

Reseña del libro Que tu boca jamás Roce mi cuello de Eugenia PK

Que tu boca jamás roce mi cuello, es el primer libro de Eugenia PK. En el mismo, se despliegan un abanico de recursos —temáticos y formales— que probablemente la acompañen en todo lo que venga.

Hay, en estos poemas, una exploración lúcida y lúdica de los modos contemporáneos del vínculo. La máscara aparece en los encuentros cibernéticos: el cuerpo se virtualiza, se vuelve niebla o luz de pantalla. La escritura tensiona lo íntimo hasta deformarlo. La voz poética se mueve entre el deseo y la distancia, entre la entrega y la imposibilidad del contacto. No es menor que el libro arranque con una ars poética en la que nos advierte:

En cada poema pierdo 
el que sepa leer, que lea
nunca miento
cuando escribo.

Eugenia Khedayán

Y es casual la estructura en dos partes: La anunciación de las máscaras y La anunciación del goce. Pienso en la potencia de lo carnavalesco donde se despliega la interacción social en horizontalidad, en comunión, y lo profano se vuelve sacro por un rato. Es que hay algo de ese carnaval que vivió y se reproducía en los foros y en los blogs hacia fines de los ‘90 e inicios de este siglo; mucho antes de que la vinculación en redes sociales aconteciera por interposición de algoritmos que marcan el tiempo como un reloj finamente calibrado.

En ese sentido, la autora propone una escritura que nace de “aquellos otros mundos que me convocan: videojuegos, animé y series”. Así, me cuenta, que cada poema adopta la voz de un personaje que la conmovió, que se oculta y se revela a través de su máscara. Esa tensión —dice— es lo que mantiene el interés de un lector y de un enamorado.

Nuevo libro de la autora

Pienso entonces en los poetas que usaron máscaras para escribir, en quienes ocultaron su identidad y en los que inventaron personajes para hablar. Pessoa, Dickinson, Bossi, Roldán, Masin, entre otrxs. La máscara ha ayudado a lo largo de la historia a acercarnos más al yo. No digo nada nuevo al proponer que, bajo la encarnación de un rol bajo el que nos sentimos seguros, exponernos ante el mundo se vuelve más llevadero.

De esta forma, sucede que nos podemos llegar a sentir más cerca de una libertad genuina. Anonimato, nicknames, ciudades: todos pueden ser paraísos para la reinvención de uno mismo. En esa polifonía se mueve Eugenia, en un rapto de posesión poética de distintos personajes que encarna para decirnos una verdad íntima, masticada y elaborada.

Poemas de Eugenia Khedayán

“Nunca miento cuando escribo”, dice la autora y sigo pensando en esa idea tan tierna como infame. Es interesante: cuanto más inventamos y creamos, más cerca estamos de la verdad, aquella que solo existe en el plano de las ideas y a la que sólo podemos acercarnos como réplica, corrompiéndola. 

En paralelo, surgen también los poemas sin máscara, que abordan los mismos temas desde una voz más frontal. En palabras de Eugenia, “todo el libro gira alrededor de los vínculos interpersonales y sus etapas: el deseo, la persecución, el goce y la decadencia del amor”. Sin embargo, no parece casual que la segunda parte del libro se titule La anunciación del goce: como si solo después de la escisión, del desprendimiento de lo propio, de la construcción de una identidad otra, pudiera llegar el goce más profundo. Como si hiciera falta, primero, masticar el fragmento. lComo en las fiestas. Como en este poema:

Ese instante 
en el que está por caer
sobre mí / y su espalda
enorme
lo cubre todo
me atraviesa
aún sin tocarme.

Editorial leviatán

También me interesaba saber cómo convivieron la escritura y la vida cotidiana durante el proceso del libro. Eugenia me contó que la inspiración podía surgir en cualquier momento del día, y que la volcaba al papel ahí mismo, en lo posible Pero que la corrección, en cambio, fue una etapa planificada: varias tardes reservadas para ella misma, después del trabajo, y que lo vivió con mucho disfrute.

En ese recorrido fue clave, resalta la poeta, su experiencia de taller y clínica de obra con Osvaldo Bossi. Dice que allí aprendió la importancia de la forma y los recursos, y también a escuchar y a opinar. Corregir se convirtió en el deleite de jugar con las palabras y el corte de verso, de elegir esa exacta palabra (y no cualquier otra). Fue hacia fines de 2023 que, al reunir los poemas escritos entre 2021 y 2023, se reveló el hilo conductor del libro: la pasión por ciertos temas que, aún sin proponérselo, venían marcando una dirección secreta. A partir de eso, eligió qué poemas incluir y cuáles dejar afuera.

Conclusiones

Tal como señala Osvaldo Bossi en la contratapa: es la fuerza de una poética que sale al ruedo para atrapar, desde la primera línea, a su lector. Con un lenguaje que se mueve entre la llanura y el lirismo, la autora compone este libro, que es la entrada en un universo poético propio.

Los poemas de Eugenia Pk Khedayán

En cada poema pierdo
la piel, exhibo
lo poco que entiendo.
Si digo que uso una
máscara, uso dos o
ninguna.
El que sepa leer, que lea
nunca miento
cuando escribo.

Primera reunión del foro de Cosplay
Sentado en la esquina más oscura
del bar, tus brazos descansan
sobre las piernas
Bajo el dominio de tu mano oscila
una cadena. Ajeno al ruido,
la gente que se atropella
Tu máscara oculta una mueca
de aburrimiento o tristeza
o sonrisa burlona, tal vez
por las ocho Kitanas que viste pasar
ninguna parecida
a la de tus sueños.

Me pregunto si sos Scorpion84
o alguno de los otros
clones del foro

si me acerco con una birra
¿será como el primer chat?

Te mando un mensajito
y a los segundos, se proyecta
la luz de la pantalla en tu piel.

Me contestas al toque
“La estamos pasando genial,
qué raro que no viniste”

Sentada en otra esquina oscura
del salón, te escribo.
Toda lo noche vibra
en la carcasa de un teléfono.
La anunciación del goce
Ese instante
en el que está por caer
sobre mí
y su espalda
enorme
lo cubre todo
me atraviesa
aun sin tocarme.

Juego de resistencias
Tu fuerza de roce
vence
mi inercia térmica.
Tus preguntas rompen
la inercia estática
de mis neuronas.
El amor parece
un juego
de resistencias.

Para conocer más sobre la autora:

Poesía, cine y actualidad.

Compartir en:

POSTEOS RELACIONADOS