
Poesía de Alina Moro
En esta nueva entrega de Espías Rusos, compartimos una reseña de nuevo libro publicado por Ediciones Monserrat. Hablamos de “Danza” de Alina Moro. El texto fue leído en la presentación del título.
Por Jésica Juárez
Acerca del libro Danza
Y así empiezo a leer el primer libro de Alina, con la emoción que eso significa. Pasando verso por verso empiezo a caminar, a recorrer, a perderme en un bosque de poesía. Pero no todo es color de rosas, no se crean, porque esa lectura es a veces interrumpida por el empeño que ponemos las personas en desacreditarnos, y la duda de que pueda presentar este poemario como el mismo libro y mi amiga se lo merecen se interpone en este salticar maravillada por el bosque que es Danza. Es entonces cuando me ilumino y recuerdo que los árboles caídos también son el bosque, y desde allí, desde ese lugar medio derrotado, desde esa perspectiva que da estar sobre la tierra, llega, puntual, el deslumbramiento. Porque qué es deslumbrarse sino doblarse frente a algo bello.
Pilés
Pliés es el movimiento de ballet con el que Alina le da nombre al primero de los tres tramos del libro, y que en castellano significa “Doblar/ doblarse” Abre el poemario la fantasía del baile adornado de disfraces, colores, telas, tules, compañía, pelos sueltos, arrebatados, formando tormentas que no aterran, y esa niña habitante de bosques sale a recorrerlos, como quizá nunca antes ninguna de las mujeres que la precedieron “espléndido el pelo ay el pelo que iba tras la historia de generaciones de mujeres que no bailan”.
El baile se impone como protector ante la cristalización de lo fijo, de lo estático, de la mirada adulta y ajena que traslada la confusión que existe en ese mundo entre baile y asesinato, entre morir o matar.
La danza mediando el encuentro erótico, el movimiento como un hechizo, un conjuro, para mantenerse lo suficientemente a salvo de sentir, porque sentir es puro temer. Temor y temblor. Y llega el miedo del Yo al contacto “¿peligroso, capaz de romperlo?” LLegan la vergüenza, los pasos cortos, medidos, las pérdidas, los olvidos
“alguien se habrá llevado la pollera de tul verde
esas cosas no desaparecen
de la faz de la tierra así como así”
Danza: Libro de Alina Moro
Y llega este verso, llega un espacio en la presentación para contarles una anécdota a partir de este verso:
“quiero dejar atrás ese animal solitario”
Estoy en la terraza de casa releyendo Eisejuaz, la novela de Sara Gallardo. El día es soleado y las plantas acompañan al gato en la siesta de media mañana, mientras Danza está sobre la mesa, siempre a mano para preparar esta presentación. Un personaje de Gallardo proclama “Un animal demasiado solitario se come a sí mismo”. Vuelvo rápido a este poemario y busco. Busco y encuentro: “quiero dejar atrás ese animal solitario” Comento a mi compañera-guía en esta presentación el hallazgo, la coincidencia, esta idea compartida entre Gallardo y Moro sobre la imagen de un animal solitario. A la tardecita nos vamos al teatro, teníamos entradas para ver Las cautivas. Lorena Vega sale a escena, más o menos en el cuarto acto y declama: “Un animal demasiado solitario se come a sí mismo” Con mi compañera-guía nos miramos sorprendidas. En tres oportunidades, ese mismo día,
Poesía de Alina Moro
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a través de tres géneros distintos -novela, poesía y drama- tres artistas me atraviesan con el mismo elemento. ¿Y cuál es el destino de ese animal solitario de Danza, ese que el Yo quiere dejar atrás? ¿Qué pasó con esas coreografías colectivas, con ese movimiento libre y despreocupado, alegre, volátil? ¿Todavía existe?
"soy
todavía el movimiento
bailo
sí
pero todo el cuento parece
un baile de terror”
Una de las últimas palabras del primer tramo nos anticipa algo importante. La palabra TERROR no es gratuita, no promete un statu quo, sino todo lo contrario. La palabra TERROR sacude.
Entonces todo parece indicar que este libro nos va a llevar a otro momento distinto, más sinuoso, donde podemos encontrar una complicación, hay que estar preparadas. Este segundo tramo del libro se llama “Développé” que significa “desarrollado”.
Nuevo libro
En este recorrido hay otras posibilidades, como por ejemplo las de pertenecer al mundo animal. Pero ¿por qué? ¿Por juego? ¿Por miedo? ¿belleza? En el primer poema esa fantasía está depositada en un pulpo, nos cuenta sobre la anatomía y los recursos del pulpo, sus habilidades. En la posibilidad de SER un pulpo se intuye un deseo de protegerse, esconderse del peligro, de superarlo con astucia y sin violencia:
“si fuera un pulpo me sentiría a salvo
protegidos mis tres corazones
qué mejor que mi sombra
para cuidarme del peligro”
Reforzada encontramos la dificultad del Yo para el encuentro con los otros. La fragilidad de los animales que se nombran -mariposas, polillas, hormigas, luciérnagas, mosquitos-. Y esas palabras, que va digitando la autora con su corazón, salvajes como los protagonistas de este desarrollo, componen un ambiente donde nos sentimos tan pequeñas e indefensas como una niña, o como todos los animales pequeños, sin dejar de pensar, sin poder quitarnos de la cabeza que con esta humanidad, tampoco los animales enormes pueden estar a salvo. El sentir está ahora mediado por los animales y los insectos. Los animales y una niña, una adolescente también, trayendo lo salvaje del ser y del pensamiento, del vuelo mental de esas sienes ardiendo, elucubrando cómo sentir:
“estás loca para sentir
el amor no hace falta
ingerir insectos”
Alina Moro poesía argentina
Y el temor de sentir demasiado desarrolla una prudencia en la distancia con los otros para no herir ni salir lastimada:
“le hago una trenza
le pido que deletree su nombre
sus apellidos
y la llevo a la escuela
nos mantenemos a una distancia prudente
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para evitar la combustión
le doy
un beso
le digo
te quiero”
Ediciones monserrat
Hay amor, tanto amor en estos versos. Un amor simple, total. Un amor de cuidado que es donde verdaderamente está el amor.
Sentir es una carga también grande como el peso del corazón de una ballena. La falta de certezas, el desconocer y añorar la acción instintiva y salvaje
“¿por qué no seremos pájaros?
obedientes a las leyes
del hambre y del amor
sólo la sabiduría del instinto
la paciencia del vuelo nocturno
El deseo de pertenecer a ese mundo animal porque este segundo momento de Danza habla de un mundo que no se comprende, amenazante, hermoso en lo que refiere a otras especies, peligroso, terrible. El aprendizaje surge a partir de una mirada puesta, vuelta a los animales, a la observación de sus comportamientos y destrezas, a la naturaleza, al bosque. Porque por algo es el bosque el lugar seguro donde:
“veo a mis poetas preferidas juntando ramitas las veo dibujando en el aire las iniciales
de las chicas que les gustan”
Se funde en el deseo del Yo lo salvaje y lo natural:
“los osos polares no tenemos enemigos” / “por qué se empeñan en quitarnos
lo que crece salvaje
por qué no nos dejan
convertirnos en una flor inesperada”
(...)¿por qué no podemos consagrar todas las horas
a nuestros pichones?”
Danza: Libro de Alina Moro
Y cuando leemos estos versos nos sentimos tan invitadas a reconocer la felicidad superior que existe en esa fantasía frente a esta realidad:
“¿por qué repetimos esta cacería que nos daña
una y otra vez
hasta quedarnos sin alas?
cargamos piedras en los bolsillos
no sabemos tejer nidos
no somos inocentes”
Pensemos ahora, entonces: ¿qué se puede hacer cuando “montan un parque prehistórico prehistórico todo parece liviano
enorme
terrible”
¿Qué se hace?
Bien, cuando llega a este punto de emprender el final del libro, la autora nos da una idea.
La mano del adiós, del hasta luego -hasta ese segundo libro que ya estamos esperando- empieza a agitarse con “Brisé”. Brisé es el título del último movimiento de ballet clásico y de esta Danza que creó Alina, y su significado en castellano es “Roto/Quebrado”
El quiebre llega pronto con un acercamiento, ese acercamiento que generó tanto miedo hasta ahora se vuelve comunicación, búsqueda de amparo:
“te escribo porque tengo miedo
no sé
si debo entrar
salir
quedarme quieta”
De aquél inicio de niñas flotando en movimientos llegamos a este punto donde el Yo no sabe si es conveniente dar un paso hacia adelante, hacerlo hacia atrás, no darlo en absoluto. La escritura y alguien más para protegernos en este mundo de parques jurásicos y catástrofes climáticas que irrumpen en el hogar:
“el fenómeno del niño
rompió el techo
hizo caer el cielorraso
no dejaba de llover en la cocina”
que provocan destrozos, que empujan al confinamiento:
“si hay agua en la cocina
voy a prender un fuego en la habitación”
La letalidad de las tormentas, la amenaza de la “naturaleza fuera de control” y la ciencia ficción de las “flores de mentira” creadas por ingenieros, plausibles de generar alucinaciones olfativas, e improbables ya de nacer silvestres en un mundo destrozado. Se anticipa un fin.
Este libro de poemas precioso termina con un pedido disparado, en el final, no sólo del libro, sino en lo que parece ser el final del suelo sobre el que ocurrían movimientos y bailes, un pedido disparado a alguien. Pero el tiempo se vuelve extraño::
“en un viaje en tren te pido
cuando sea el fin del mundo
cuando todo esté por terminar
esparcí mis cenizas
por la ventanilla”
Todavía nada terminó “cuando todo esté por terminar”, y al mismo tiempo ya no queda nada “esparcí mis cenizas”
El Yo se desintegra hacia el final del libro, y será sólo desintegración al inicio de ese fin definitivo en el que todavía intentará volar “esparcí mis cenizas por la ventanilla” sabiéndose parte de un viaje “por la ventanilla”
El viaje que emprende Danza comienza hoy, acá, con ustedes, y es una alegría para mí haberles compartido una parte de lo mucho que pueden conmoverse con el modo que halló Alina de entrelazar las palabras, ponerlas a jugar, sacarlas a bailar.
Dos poemas
te conté que el corazón de la ballena azul
pesa lo mismo que un auto
y vos
que existe una especie de pájaro
capaz de fabricar una costura
entre varias hojas
qué tan pesado puede ser un corazón
tejido a otro
qué tan rápido podría conducir un auto
imitar el vuelo de un ave
si mi corazón sonara igual
que un par de alas en movimiento
ya no sería
una carga tan pesada
podría reconocer
lo preciso del mundo
unir
todas las partes
en el mismo lugar
¿por qué no seremos pájaros?
obedientes a las leyes
del hambre y del amor
sólo la sabiduría del instinto
la paciencia del vuelo nocturno
¿por qué no podemos consagrar
todas las horas
a nuestros pichones?
¿por qué repetimos
esta cacería que nos daña
una y otra vez
hasta quedarnos sin alas?
cargamos piedras en los bolsillos
no sabemos tejer nidos
no somos inocentes
pensamos demasiado los bosques
se incendian
arden las ciudades
nos abandonamos
¿por qué no pájaros
esos dioses menores?
Para conocer más sobre la autora:


