
La poesía de Alejandra Méndez Bujonok
Poética del desconcierto en Rapsodia descontenta
Rapsodia descontenta es un libro de Alejandra Méndez Bujonok publicado en el año 2022 por CR Ediciones. Salvaje Federal lo eligió como parte de la editorial del mes. Rapsodia descontenta construye una poética del desconcierto: la voz no busca resolver aquello que desconoce, sino producir una forma de conocimiento a partir de la imposibilidad de nombrar.
La voz poética intenta reconocerse mientras el mundo se vuelve cada vez menos reconocible. En el libro, se tensionan el derecho a retirarse, el sostenimiento en el mundo, el desconcierto, los que miran, los que quedan, los que ven irse, el encuentro de los cuerpos inocentes. Podríamos decir, con honores y suma alegría, que estamos frente a un material poético que, por indócil, atenta contra las convenciones de la moral.
El libro está compuesto por dos partes: Gloria in excelsis (que refiere a un himno litúrgico que forma parte de las piezas infaltables de la misa) y La sombra de flegetonte (en la mitología griega es uno de los ríos del inframundo, se referencia también en la Divina Comedia). Este contrapunto hace, tal vez, referencia a dos cosmovisiones que se aproximan y se alejan con el avance de los poemas.
En ese contrapunto nos movemos a través de una voz que no deglute, que no pretende nombrar nítidamente pero que orienta. Y en su orientación reconoce algo que no sabe y que empuja. Entonces, el “yo” poético se mueve en el desconcierto, sin encontrar la totalidad, aunque sabiéndose intervenido. Como dijera Depardón “La errancia me ha cambiado”. Entre las partes hay distancia.
Desde el título se nos invita a un canto que nombra por el lateral. Lo indirecto como ejercicio de búsqueda. En este libro se traman los hilos de una sensibilidad que, en su pasión, armoniza cada uno de los poemas, apoyándose en la ausencia o el vacío. La autora dice “Rapsodia descontenta”, y uno entiende el valor del prefijo. Descontento no significa triste, sino, más bien, podría asimilarse a insatisfacción.
Sin embargo, es ese juego el que propicia la extrañeza. En el primer poema, el “yo” poético muestra, de algún modo u otro, el desconcierto, la incerteza, el vacío. Grotz plantea la idea de que la metáfora es una herramienta cognitiva. En la obra de Méndez Bujonok, la metáfora funciona como un vehículo hacia el conocimiento. Sólo lo poético es capaz de mostrar lo que no se alcanza a comprender bajo la lógica que rige el mundo. Es que el mundo tal vez requiera más pensamiento poético para ser asimilado:
(:..)Es un dolor de abajo
este aguazal sin bisagra,
porque no permite
ni el auxilio ni el despunte.
Elena Anníbali sostiene en la contratapa del libro:
En ese vacío, hay un apuro -un desconcierto- del lenguaje por nombrar lo innombrado. Algunos términos estallan ante nuestros ojos como una granada de luz: allí tanto juegan los sentidos que estos términos despliegan, como la estela que dejan tras de sí -generando una dificultad consentida desde la voz lírica- pero también un haz de sombra y oscuridad con la que hay que negociar para ir a la intuición del poema.
Una clave de Lectura para leer a Bujonok
Las palabras de Anníbali permiten una clave de lectura. En este libro, uno nunca termina de sentirse en tierra firme, contenido, saciado. El sentido se cuela en la subjetividad de modo sutil. Los lectores perdemos cuando intentamos encasillar los significantes que laten en la obra. Justamente, La belleza estática -inamovible y triunfante- no es aliada de nuestra autora, o no pareciera serlo. Por el contrario, todo lo dicho reposa en lo que no termina de asirse:
No sé qué es la fuente de luz
que nombran
los merecidos del cielo.(...)
En Rapsodia descontenta sucede un extrañamiento que se afirma en lo que no se sabe, ni se podría saber, por ningún medio, salvo a través de la poesía que no es sino una experiencia capaz de sacar/extraer algo del silencio. En esa gestualidad, lo que no se sabe también trabaja sobre la subjetividad, y modifica. El siguiente poema muestra que es, justamente, el desconocimiento lo que trae luz. Una luz apagada, sin embargo:
(…) Abandonar y abandonarse
ver alejarse el tren que no podremos tomar,
la pequeña luz persevera.
-Todas las especies emigran a su manera-
En el libro vemos un recorrido de la oscuridad hacia la luz. Mejor dicho: hacia la esperanza de la luz. O tal vez, a la creencia de que la luz llegará en algún momento. El “yo” poético enuncia lo que llega: “Vienen las notas del universo/ lentamente a vibrarnos el espíritu (…)”. Como si quisiera dar a ver. Lo terrible no es dar a ver. Lo terrible es lo que se da a ver. Estamos ante el comienzo del horror de anunciar lo que el cuerpo debería sentir. Esa voz anuncia lo que debería darse por descontado. Ahí, la tarea es imposible. Darle a un cuerpo lo que ese cuerpo no reconoce, ni solicita.
El final del recorrido llega con el poema “Fenicias”. Podemos leer en ese poema la desarticulación del viaje del héroe. El héroe es el sujeto común, ahora. La condición de lo humano pareciera una cárcel. En ese movimiento, el “yo” poético completa una forma de circularidad: aquello que el libro había insinuado desde el comienzo alcanza finalmente su punto de mayor intensidad. Lo que se nos fue anunciando, con pequeñas insinuaciones, llega a su punto excelso. Y como diría Aldo Oliva: “el sumo dolor puede ser el momento excelso de la celebración de la verdad”.
Todavía estamos pagando la cuenta
de aquel incendio en su consumación
vemos nacer la contracara del bombero,
su pirómano ardor que lo matará pronto.
Pierde su rumbo el dios del miedo,
pierde la chispa todo animal herido,
pierde elocuencia esa enseñanza,
pierde si cree que él gana.
Todavía estamos en la guerra, hermana,
tal vez nunca escapemos sin embargo
trascendemos al dolor, con el alma rota, somos
el canto del ave fénix, su rapsodia descontenta.
Para conocer más sobre la autora:
Alejandra Méndez Bujonok nació en 1979 en San Cristóbal, Santa Fe. Estudió psicología en la UNR. Es escritora y productora cultural. Publicó los libros de poemas: Tarde abedul (La Pulga Renga, Rosario, primer ed 2013 segunda ed 2015), Charlas con Cuchúa (Editorial DeAcá, San Luis, 2018), Trece maneras de enfocar otro pájaro (Ediciones Arroyo, Santa Fe, 2019), Rapsodia descontenta (CR editorial, Rosario 2022). El último eslabón de la sombra (Salta el pez, 2026)
Este libro puede conseguirse en Salvaje federal
Salvaje Federal es más que una librería: es un proyecto de intervención cultural cuyo objetivo es difundir la literatura escrita y editada en las distintas provincias de nuestro país, favoreciendo de este modo su circulación y acceso. Desde ese lugar, cada mes anuncian una editorial a la que buscan darle particular relevancia. Para agosto, desde la dirección del proyecto (a cargo de Selva Almada, Raquel Tejerina y Natalia Peroni) eligieron a CR Ediciones, proyecto editorial radicado en la ciudad de Rosario y que publicó el libro que hoy nos convoca
Poesía, cine y actualidad.


