
Poemas de Ludmila Guerrieri
Breves comentarios biográficos
Antes de compartir los poemas de nuestra autora, Ludmila Guerrieri, hacemos un brevísimo repaso por algunos aspectos importantes de su biografía. Nació en el año 2004 en la Ciudad de Buenos Aires. Estudia el Profesorado de Lengua y Literatura en el I.S.P Joaquín V. González.
Organizó el ciclo de lectura Algo que Escuchar (2025) y participó en la antología La Juntada (Asociación de Poetas Argentinos, 2026).
Entrevista Rusa
¿Qué es para vos la poesía?
En este momento, para mí, la poesía son las conmociones desapercibidas que sucedieron alguna vez, encontradas en la desautomatización del entorno actual: un instante en el que se observa y se asocia con todos los puntos sensibles del cuerpo, para nombrar o inventarle una historia a lo que nos incomoda.
¿Cómo es tu proceso de escritura?
Por lo general, escribo antes de dormirme. Empiezo por un registro de las sensaciones corporales. Inevitablemente siempre afectan al poema. Después, parto de algún recuerdo incompleto de la infancia, de algo que me angustie o me genere muchas confusiones. Intento dilatarlo hasta donde lo necesite para que después se achique, se convierta en otra cosa, en algo que me clarifique y acompañe en el padecimiento.
¿Te acordás cuándo o por qué empezaste a escribir?
Empecé a escribir cuando mi mamá, para mis seis años, me regaló un diario íntimo. Lo habíamos visto una vez en una librería e insistí para que me lo compre. Ella me dijo que no tenía plata, pero que me lo iba a regalar para mi cumpleaños. Y así fue. Allí empecé a escribir casi todas las veces que volvía del colegio.
Más adelante, en los últimos años de primaria, la profesora de portugués nos pidió a les alumnes que escribiéramos un poema. Sin tener mucha idea de lo que era, solo que la estructura debía ser en versos y estrofas, y debíamos rimar, escribí sobre una silla que quería volver a ser árbol. A partir de ese hecho comencé a tomarle más curiosidad y a sentir que eso que, aparentemente, era poesía, podía ser una dimensión de la literatura en la cual confiar y experimentar sin fin.
Los poemas
Solo éramos adolescentes
Nuestro hermano mayor
nos llevó a conocer el mar
de noche
Dejamos nuestros bolsos
en Nueva Atlantis
Caminamos
con la capucha puesta
por el sendero
negro
Creí escuchar
decenas de avionetas
que se acercaban,
después supe, eran
las mareas de sicigia
sucediéndose
El agua esperaba detrás
montañas que caían
al treparlas
Subíamos
A la par,
un astro enfrentado
nos seguía de lejos
alumbrando un camino fino
de oleajes
Quedamos los tres
sentados en línea
sobre un médano,
la panza
de nuestra madre
Tuve que taparme los ojos,
empezar el recorrido
de nuevo
Moví un dedo,
por el umbral:
Estrellas
Bajé otros
solo pude
sentir un gran
temor
Saqué despacio
las manos
del rostro
Mis hermanos y yo
ya éramos del cielo.
***
Su fecha de nacimiento
está marcada
en los automatismos
de mis pensamientos
No podría
olvidarme
Cada vez
que empieza junio
la inercia de la memoria
le pide al cuerpo
que se mueva,
que vaya por un regalo,
que escriba una carta,
que invite a todos
a cenar a casa
En los días especiales
las familias dejan
las asperezas de lado
Cierro los ojos
Pienso en todo
lo que le gustaría:
compilo
sus canciones preferidas,
camino las calles
prestándole atención
a los precios de
tazas,
remeras,
perfumes
Limpio con anticipación
el comedor.
Le aviso a sus amigas
que se guarden el sábado,
que no cuenten
nada
Compro
velas,
globos,
guirnaldas que cuelgo mientras
abro los ojos
El impulso del recuerdo
es sólo eso:
un impulso
que trastabilla
en el entorno
Todo
es un engaño
No hay regalos,
no hay fiesta.
No hay amigas,
no hay familia,
no hay madre.
Hay un sismo sectorizado
Sé que busca romper
mi centro esternón
Una carcajada, taquicardia que
empieza tronando
por la piel.
Tensión hacia adentro tan
linda continua grotesca
esporádica.
¿Cuánto tarda
en
calar
la estructura
del hueso,
hacer a un lado
la baba podrida
llegar a la médula
descartarla?
Los límites del cuerpo desconocen
dónde termina
el fondo
hondo
de esta risa
que entra por las grietas: arrasa
las cosas malas
a la velocidad de luces
que incendian
Busca el tesoro
que perdí en mi casa
cuando era niña,
y todas las paredes eran
altas firmes necesarias
puertas selladas
contra la madurez mal-venida
Se oían luchas detrás
escondían la cura fragmentada
que nunca podremos tener
para esta familia
Hay pulsiones del cuerpo
que son
contracción de un llanto
sin lágrimas,
alerta por el reflejo
errado,
huida al cielo
por la vista
Algo que se acrescenta dentro:
una masa con extremos
que logra caber
Insiste en trabajar
entre el hueso
y la piel
como si justo ahí
se estancara lo que está
intentando traducirse
Micromovimientos
se sienten
se rumorean
se ignoran
En ellos vive el enigma
del cosmos metido
en el cuerpo
Son los ríos que insisten
en reanimarme
el resplandor nocturno
la corriente que no dice
a dónde va
Son los pastos mojados
las polillas doradas
los troncos de antaño
Todo me devuelve
una carta sobre mí
Me satura para aliviarme
simula prepararme
despacio
me hace creer:
las embestidas rojas
jamás
podrían desbordarme
Soplo las nieblas del otoño
en tu voz.
Mis labios se pierden
sobre las mejillas coloradas
del atardecer.
Estaba parada en el centro
de mi refugio abierto:
le hice una consulta al celaje
cuando nos desprendimos.
Dijo:
«La juventud
es aprender a aguardar»,
mientras me respiraba en la cara.
No tanto al tiempo
en su huida
ni al hacer por el deber,
sino al plasma
que espesa y zurce.
Ya volaban
los chillidos
por las terrazas.
Ya crecían
halos lunares
entre barrotes de rejas lejanas.
Abrí al silencio,
entré en un limbo:
las orillas del camino
eran personas detenidas
en la duda eterna
del retorno.
La luz
me pidió algo que todavía
no tenía.
Crucé de nuevo
por donde vine
sin saber si volvía
o moría.
Para conocer más sobre la autora:
Ludmila Ayelén Guerrieri nació en la Ciudad de Buenos Aires, el 29 de diciembre del año 2004. Es estudiante del Profesorado de Lengua y Literatura en el I.S.P. Joaquín V. González.
Organizó el ciclo de lectura Algo que Escuchar (2025) y participó en la antología La Juntada (Asociación de Poetas Argentinos, 2026).
Poesía, cine y actualidad.


